Municipal y Comunicaciones jugaron un buen clásico, pero sólo empataron a dos goles, y resignaron las dos primeras posiciones en Marquense y Xelajú M.C.
Municipal bajó la intensidad de su ritmo de juego, tras un inicio arrollador que hacía presagiar una nueva goleada, o Comunicaciones mejoró su trabajo de equipo con relación a lo visto en los últimos choques.
Algo hay de las dos cosas para “explicar” el empate a dos goles entre rojos y cremas en el clásico del domingo por la tarde; pero lo cierto es que rojos y blancos brindaron un derby vibrante, muy emotivo y equilibrado.
Lo malo es que el resultado -aunque premia el buen rendimiento rojo del primer tiempo y del final del partido, y “reconoce” el repunte blanco del segundo tiempo- ahora sí aleja a los dos grandes capitalinos de los dos primeros lugares de la tabla de posiciones del certamen de Clausura, ocupadas por el Deportivo Marquense (líder, con 13 puntos) y Xelajú M.C. (segundo, con 12 unidades).
Los escarlatas sólo son terceros (suman 10 puntos, con un partido menos) y los albos octavos (con 7 puntos).
Entretelones de un empate
La base de los triunfos de Enzo Trossero contra Comunicaciones, desde que arribó a Guatemala para hacerse cargo de Municipal, ha sido explotar las espaldas de los defensores laterales blancos, especialmente por el lado de Carlos Figueroa.
Y el último domingo no fue la excepción: dos explosiones de velocidad del puntero en el inicio del juego culminaron con la definición impecable de Juan Carlos Plata que abrió el marcador (¿Nadie le avisó a Marcelo Martusciello que esa es la variante ofensiva favorita de los escarlatas, especialmente en los clásicos?)
Después Comunicaciones se ordenó –aunque su defensa sigue cometiendo errores que cuestan goles- y llegó a un discutido empate a uno (la mano de Henry Medina fue evidente en las tomas de televisión), en cobro de penal ejecutado por Carlos Pavón; pero en el segundo tiempo los blancos pudieron ganar, con el gol de Jhonny Cubero al minuto 51 y los dos impecables remates de José Manuel Contreras que se estrellaron en los postes rojos (con razón el habilidoso mediocampista es “el consentido” del técnico blanco como futura gran estrella del equipo).
Herido en su amor propio Municipal atropelló después para llegar al empate, y rojos y cremas se retiraron del Mateo Flores con la satisfacción de haber brindado un buen espectáculo, con fútbol y goles. ¿Qué más se puede pedir de un clásico?
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