Para muchos guatemaltecos incluidos miles de maestros, aún no está claro el fundamento de este voto.
Mario A. Mérida G.
Los hechos que perfilan la agenda nacional son entre otros, la interpelación a la Ministra de Educación, la continua violencia y el riesgo de quedar fuera del CAFTA, al que tanto le apuestan el gobierno y los empresarios.
Considero que el tema más publicitado es el voto de falta de confianza a la Ministra, sin embargo para muchos guatemaltecos, incluidos miles de maestros y padres de familia, aún no está claro el fundamento de este voto. Unos opinan que es una manera de castigar la prepotencia y la indiferencia con que la ministra ha tratado al gremio magisterial, otros creen que es una cortina de humo, para ocultar algo, empero ignoran ¿Qué? y hay quienes arguyen que todo es producto del interés por asegurar el voto magisterial en las próximas elecciones.
Pero poco se ha dicho acerca del malestar que causa en los padres de familia, el hecho de que sus hijos pierdan el tiempo después del gasto efectuado a principios de año, en la compra de útiles escolares, uniformes, y otros pagos requeridos por las escuelas públicas, tampoco se ha considerado la desmotivación que esta situación genera en los niñas y niños de primaria, que también motiva a estudiantes de secundaria a salir a las calles en los próximos días en apoyo de sus maestros. Lo cual pronostica un aumento en la ya alta deserción escolar en este nivel.
Las comparaciones son malas pero ideales para ejemplificar. “Caso Gerardi” ¿Recuerdan cómo los jueces se sacaron de la manga pruebas contundentes para condenar a los Lima y a Villanueva? Con el voto de desconfianza a la Ministra de Educación ocurrió lo mismo. La condenaron sin que se haya discutido en el Congreso la famosa ley de educación, la cual está generando ingobernabilidad. A pesar de que no se ha determinado si es lesiva a los intereses magisteriales, ni siquiera si el Ejecutivo la envió al Congreso o si va en contra de lo que establece la Constitución en los artículos 71 al 81 o, contradice el “espíritu” de los Acuerdos de Paz.
Es probable que la confusión existente sea producto nuevamente de la manifiesta incapacidad gubernamental de comunicar lo esencial, a pesar de tener una buena cobertura periodística.
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