El general Otto Pérez Molina se postuló candidato a la Presidencia de la República.
Jorge Palmieri
El general retirado Otto Pérez Molina fue un brillante estudiante en la Escuela Politécnica, por lo cual mereció el honor de ser abanderado, para lo que se necesita obtener 95 puntos de promedio, y ganó el primer lugar en el curso básico de Infantería. En 1969 se graduó de subteniente en la promoción 73 y algunos de sus compañeros fueron los hoy coroneles retirados Mario López Serrano, Roberto Letona Ora y Edgar Trejo. Después estudió en la Escuela de las Américas de Fort Benning, Georgia (Estados Unidos) donde fue uno de los pocos oficiales latinoamericanos que obtuvo el primer lugar en el curso de Comando y Estado Mayor. Durante su carrera militar fue catalogado como buen oficial, carismático y con liderazgo. Aunque se le achacaba ser poco consciente de la influencia de la política en las decisiones militares y que jamás empuñó las armas en la lucha contra la insurgencia.
A pesar de que no es especialista en Inteligencia Militar, cuando era coronel fue nombrado director de esa dependencia (D-2, antes G-2) por el general Francisco Ortega Menaldo, jefe del Estado Mayor Presidencial del entonces presidente Jorge Serrano Elías, pero el coronel Mario Mérida sí lo era y fue nombrado subdirector. Tampoco fue el fundador del grupo conocido como “La Cofradía”, porque lo inició el general David Cancinos.
Pocos días después de que el presidente Serrano Elías voló del país con las maletas llenas de dólares, la iniciativa privada declaró “personajes del año” a los generales Mario Enríquez y Otto Pérez Molina, por su contribución a la solución de la crisis que surgió por el intento de fujimorazo del 25 de mayo.
Cuando Ramiro de León Carpio asumió la Presidencia de la República para terminar el período de Serrano, por nombramiento de la mayoría de los diputados, nombró jefe del Estado Mayor Presidencial al coronel Pérez Molina, pero antes de que asumiese el nuevo gobierno, de Álvaro Arzú, se rumoreó que gracias al “apagón” sería nombrado ministro de la Defensa, o jefe del Estado Mayor del Ejército, pero no fue así porque fueron nombrados los generales Julio Balconi y Sergio Camargo, respectivamente.
Como máximo dirigente del proyecto de partido Patriota (¡qué buen nombre escogieron!) y prácticamente el artífice de la elección de Berger, fue electo diputado por la llamada Gran Alianza Nacional (Gana) y se integró a la bancada oficial en el Congreso de la República, pero tuvo un disgusto con el presidente Berger, de cuyo gobierno era Comisionado de Seguridad, y se declaró diputado de oposición, papel en el que ha sido muy destacado.
Con la réquete estrecha y valiosa colaboración de la guapa y activa diputada Rossana Baldetti, ha trabajado con mucho éxito en el interior de la república, a tal grado que ya inscribió su partido político con cerca de 20 mil afiliados, más de los requeridos por la ley y de los que tienen otros partidos. Pero no va a ganar la próxima elección presidencial por el hecho de ser militar... y algunas otras cosas.
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