Mal recibimiento se le dio al entrenador colombiano “Bolillo” Gómez.
Jorge Palmieri
El 5 del mes en curso, la columnista deportiva de Prensa Libre Gabriela Barrios publicó en su columna “En esta esquina” un artículo que tituló “Embolillados” y, como si estuviese subida en un cuadrilátero con los guantes puestos y dispuesta a romperle la cara a cualquiera, la emprendió contra el presidente de Fedefut y contra el colombiano Hernán Darío Gómez, ampliamente conocido como Bolillo, nuevo entrenador de la Selección Nacional. Ella tiene derecho a expresar sus opiniones, pero es triste y lamentable que estas sean negativas, pesimistas y amargadas. Con sarcasmo comienza diciendo: “Qué mejor antídoto para la depresión poseliminación mundialista que evadir la realidad y embolillarnos con Sudáfrica 2010. Doblar la página, como si nada hubiera pasado, como si no existieran muchos temas prioritarios qué resolver antes de ponernos a hablar de otra eliminatoria”.
¿Qué quiere? ¿Que sigamos llorando porque la Selección no clasificó para ir al Mundial de Alemania? No hay que rumiar los fracasos del pasado, Gabriela, sino tratar de triunfar en el futuro. Debemos ver hacia delante, con mente positiva.
Sigue diciendo: “Ni siquiera habíamos terminado de digerir el desencanto de la era Madariaga y de sopetón ahora se supone que debemos estar felices y agradecidos porque el colombiano Hernán Darío Gómez nos ha hecho el favor de fijarse en el fútbol guatemalteco y nos viene a hacer el milagro de clasificarnos, como lo hizo con Ecuador”.
No lo verán mis ojos, pero ojalá que Bolillo haga lo que sea necesario para que la Selección Nacional clasifique para ir al campeonato Mundial 2010 en Sudáfrica. Pero si no lo consigue, no debemos darnos por vencidos.
Sigue: “Para decir si la elección de Bolillo Gómez como técnico de la Selección Nacional fue acertada o no, ya tendremos los próximos cuatro años. Nadie discute que se trata de un técnico con cartel, con un buen currículo y con resultados que lo respaldan”.
Tiene razón. Hay que tener paciencia y esperar cuatro años para ver el resultado del trabajo de Bolillo. Pero Gabriela califica de “incoherencias de la dirigencia” el que el Presidente de la Fedefútbol haya dicho que para que el fútbol nacional pueda salir adelante es necesario el apoyo de la afición y de los medios de comunicación. ¡Qué injusta! Es lógico que Arroyo pida apoyo.
Gabriela agrega: “lo más importante es que el Presidente de la Fedefútbol vaya entendiendo, de una vez por todas, que los medios (los independientes, claro) no estamos para apoyarlo, sino para informar y generar opinión”. ¡No hay que ser! Los medios de comunicación deben apoyar lo que sea positivo en vez de criticar todo por principio.
Sigue: “Si quiere porras, que se contrate un combo con todo y bombo. Afortunadamente, aún existe la prensa independiente, que no se deja manosear, que no se alinea a cambio de pautas, que no tiene que chaquetearlo y pedirle el celular prestado para hacer su trabajo y que sí recuerda que en la trayectoria de Óscar Arroyo ya hay dos fracasos que contar: el de Víctor Manuel Aguado, cuando era parte del Comité Ejecutivo de la gestión de Mauricio Caballeros, y el de Ramón Madariaga, cuando se quedó como miembro de la Comisión Transitoria nombrada por FIFA. Esos fracasos no se borran diciendo que ya llegó el Bolillo salvador, que ahora hay que ver hacia Sudáfrica 2010 y que todos aplaudamos”. ¡Qué negativa es! Según ella no podrá triunfar jamás quien haya tenido dos fracasos antes.
Termina diciendo: “Lo sensato, lo oportuno, lo que debía suceder antes de andar lanzando candidatos, era modificar las estructuras de una organización fracasada. Por eso, en lugar de andar organizando desayunos con los medios en busca de adeptos, en vez de ponerse a depositar boletos aéreos y mandar a comprar florecitas, debería ocuparse de que el nuevo técnico de la Selección Nacional encuentre una estructura subsanada desde la base. En resumen, menos show y más trabajo serio, licenciado”.
¡Qué amargura! No le gustó que Arroyo haya tenido la galantería de recibir a la joven y bonita esposa de Bolillo con un ramo de flores. Además, Luz Adriana es una mujer tan bonita como encantadora y merece recibir esas flores y muchas más.
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