• elPeriodico
  • Deportivo
  • laTarjeta
  • Foto Blog
logo-elperiodico

Guatemala, domingo 07 de mayo de 2006

  • Boletín
  • Especiales
  • Multimedia
  • Portada
  • País
  • Economía
  • Opinión
  • Deportes
  • elMundo
  • Cultura
  • Ciencia & Tecnología
  • Investigación
  • Suplementos
  • Obituario
  • Domingo
OpiniónCartaslaColumna
CulturaelAcordeón
Hi-TechCienciaSalud
GenT & MásSwitchEspacios
ObituarioFunerarias del día

Más en esta sección

  • Lo mismo y lo otro
  • Catástrofes
  • El Abuelo
  • Cortes II
  • Enojo en el Grammy
  • Nuevo paquete
  • Nada que ver
  • Transacciones
  • Del celular
  • La mara sí lee

Ranking

  • Más comentado
  • Más leído
  • Más enviado
  • La triste borracha
  • En el Liceo Javier, las faldas llegan ahora a la secundaria
  • Abrir una puerta
  • Fragmentos de “La saga de N“
  • CADEXUS
  • Sueños y desvaríos
  • ¿Por qué emigramos?
  • Los vecinos y la antena de Comcel
  • Sanción a campaña prematura de la gana
  • Valores que no lo son
  • Baldetti recibió dinero de empresa vinculada a Contraloría General
  • Guatemala lidera negocio de conciertos en el Istmo
  • La triste borracha
  • Álvaro Colom viaja a Costa Rica y deja de acudir al MP
  • Miscelánea
  • En el Liceo Javier, las faldas llegan ahora a la secundaria
  • Atribuyen ataque a mujeres a venganza
  • Encuesta interna favorece a...
  • Hallan combustible robado en gasolinera de legislador
  • La Ley de Planificación Familiar cobra vigencia hoy
  • ¿Empleados hambrientos?
  • Natalia Jazz Quartet
  • Simposio arqueológico
  • La figura del mozo colono que se niega a desaparecer
  • Fonseca es clave
  • “Querido Líder” de Corea del Norte padecería de cáncer de páncreas
  • Cheney pudo haber violado la ley con plan secreto antiterrorista
  • (re)Elección de Torres
  • Cambiar el patrón de conducta
  • Torpe decisión

laColumna: Máquina del Tiempo

Abrir una puerta

“Un país lejano puede estar cerca, puede quedar a la vuelta del pan…”
Mario Benedetti

Arturo Monterroso

Fuente menor Fuente normal Fuente grande
Llamó el martes pasado para decir que se va mojada a Estados Unidos. Le advertimos de los peligros que afronta una mujer que se aventura a pasar subrepticiamente la frontera estadounidense y de la burbuja que resulta ser, en la mayoría de los casos, el sueño americano. Pero no hubo modo de convencerla porque ella no tiene ningún sueño, eso dijo. Todo lo que quiere es conseguir un trabajo. Y mandarle dinero a su familia. Además, ya tenía apalabrado al coyote y ya le había pagado una cantidad considerable —producto de la venta de un terreno de sus padres— para asegurarse de que llegará a su destino, en California, donde vive su hermana.

Se llama Ángela pero igual podría llamarse de otra manera. Trabajó un tiempo como sirvienta en las casas de la capital, después de haberse graduado de secretaria, en Coatepeque —profesión que nunca ejerció debido a su falta de referencias y escasa preparación—, pero luego pensó que debía seguir estudiando para convertirse en enfermera o en profesora de segunda enseñanza. Y así llevar una vida más satisfactoria y tener un mejor ingreso.

Sin embargo, mientras estudiaba enfermería, en Quetzaltenango, averiguó que las enfermeras ganan unos salarios que darían risa si no dieran ganas de llorar primero. Igual que las profesoras. Mejor, le dijeron, debía poner un su negocito y salir adelante como lo han hecho los comerciantes de Coatepeque, que venden todas esas mercaderías que vienen de México. O dedicarse al contrabando hormiga. El problema es que ella no tiene espíritu mercantil —eso dijo—, sino tenía el deseo de ganarse la vida y ayudar a la gente al mismo tiempo. Ese era su único sueño. Y decidió seguir estudiando.

Sin embargo, preocupada por la precaria situación familiar, un día dejó la escuela de enfermeras y regresó a su aldea de la Costa Cuca para trabajar en las labores del campo. Unos meses después se dio cuenta de que no aportaba mayor cosa y sólo era una carga más. El café de la pequeña y remota parcela de su padre —un ex pac cuya historia ignoro— no rendiría más que para ir mitigando el hambre, porque desde la caída de los precios y el abandono de las grandes fincas, la situación ha ido de mal en peor. Claro que podría regresar a la capital y emplearse nuevamente en alguna casa —es veloz para la limpieza, se defiende bien en la cocina, puede hacer las compras, contesta mensajes y escribe notas y, además, está siempre de buen humor—pero quiere ganar un poco más para ayudar a su familia. Así que todo está dispuesto para el viaje, uno de estos días, si no es que ya se ha ido y ahora mismo está escondida en alguna casa de la frontera norte de México o desayuna con su hermana, en California.

Hace ya un par de meses, alguien le dijo a Ángela que debía darse prisa porque después de construido el muro va a ser muy difícil cruzar la frontera. Aunque tampoco ahora es fácil y se deben sortear toda clase de peligros: las maras, la policía, los delincuentes, los cazadores de inmigrantes, el desierto, la patrulla fronteriza… Pero la reconfortó saber que su hermana hizo el mismo recorrido, hace un par de años, y que logró llegar a California para empezar una nueva vida. Y quizá, pienso yo, hasta haya tomado parte en las manifestaciones de los inmigrantes, el pasado 1 de mayo. Porque al haber subrayado su importancia en la economía y, sobre todo, su condición humana, talvez hayan logrado influir en la decisión del Senado, consiguiendo así que la reforma migratoria no les sea del todo adversa. No obstante, aun si todos los inmigrantes pudieran legalizar su situación, no se habrían resuelto más que sus casos particulares, abriéndoles la puerta para una vida digna. Y garantizando así las remesas que mantienen el precario equilibrio económico de algunos países de América Latina que, como Guatemala, no han encontrado una vía para el desarrollo. Hasta entonces, el flujo migratorio no se detendrá. El pasado martes, cuando Ángela llamó para despedirse, nos dijo que todo lo que quiere es abrir una puerta. Aquí, todas las ha encontrado cerradas.

Guatemala, 4 de mayo de 2006
Imprimir
Enviar nota
Corregir
Facebook
Twitter
Untitled Document
Mega-Paquete para tu Pelo por Solo Q262
Q.262
68%

Descuento

Q.820

Valor

Agregar comentario:

captcha

Reglas para comentar en el foro

Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.

Se prohíben mensajes que contengan:

  • Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
  • Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
  • Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
  • Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
  • Mensajes de contenido pornográfico
  • Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor

Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.


Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.

0 comentarios:

  1. No hay comentarios publicados por el momento.
subirSUBIR
  • Contacto
  • Aviso Legal
  • Ayuda
  • Nuestra Redacción

ElPeriódico de Guatemala
15 avenida 24-51 zona 13, Guatemala, Guatemala PBX: (502) 2427-2300
Suscripciones: (502) 2427-2323 / 1-801-00-GUATE / suscripciones@elperiodico.com.gt

Marca Registrada © Aldea Global, S.A. (elPeriódico)

campsite