Cartas del Lector:
Para estar en línea con el pensamiento bíblico, dada la reciente celebración, un valor invocado por Adán y Eva, fue el pudor, al descubrirse desnudos. Comienza allí el disfraz de valores que no tenemos. Ejemplo de esto lo constituyen las voces de protesta contra el “vil asesinato de ballenatos” en Canadá. A primera vista pareciera justa la postura de condena contra ese país, incluso hasta el pedido de no consumir productos canadienses en señal de protesta.
La primera pregunta que surge al analizar la situación planteada es ¿qué crimen es mayor?, matar ballenas o el aborto, el asesinato de niños indefensos aún no nacidos. Se dirá que no es el mismo caso porque la mujer embarazada tiene “derecho” de hacer con su cuerpo lo que quiera. ¿Acaso no tienen el mismo derecho los canadienses que han estudiado el daño que una proliferación desmedida de ballenas podría causar? La mujer que ha decidido cometer el crimen del aborto, ¿habrá pensado en el daño que inflige? No precisamente en el momento de cometerlo, sino antes, cuando libremente ha dado un sí a la posibilidad de quedar embarazada, de ser madre, es cuando debe invocar sus valores de respeto a sí misma, de castidad, de pureza, si es soltera; de continencia, de responsabilidad, si es casada. La autodestrucción de la misma especie solo se da en los humanos, en los seres capaces de discernir y de amar. ¿Será que no hacemos ninguna de las dos cosas? ¿Podríamos entonces esconder nuestra desnudez detrás de valores que no poseemos? Agregar comentario: |
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