laColumna: lucha libre
Sos un hijo de la gran puta, (con el perdón de las feministas y de las Estrellas de la Línea) una mierda. Paseándote por las calles, consumiendo aire, robando espacio. Como si no hubieras vendido a tu amigo, traicionado al hermano, apretado el gatillo, quemado el carro. Como si tus manos no estuvieran llenas de sangre por los siglos de los siglos.
Te das el lujo de salir a la calle sin miedo, de comprar jamones en Gourmet Center, de ir al cine, a misa o al culto. Sabes bien que en Guatemala matar no es razón para ir a la cárcel. Al contrario, te da prestigio y hasta podés parar de Presidente. Han pasado seis años desde que lo mataste y crees que ya todo se olvidó porque nunca se inició una investigación y la policía no te contactó. Solo los padres de Juan tuvieron los huevos de buscarte, de intentar hablar contigo y averiguar tu versión. Pero se cansaron, no aguantaron tanto dolor, no tenían vocación de mártires para intentar hacer justicia en el país de la eterna impunidad. Yo tampoco pude ni quise ser el alma en pena, la loca que transita por los corredores de la policía y de tribunales implorando la justicia a medias de los hombres. Lo que vos no sabés es que hay muertos que no se olvidan y tumbas que siempre llevan flores. Y que la grandeza de Juan no la acaba una bala. Porque en vida, él supo llenarse de amigos, de gente que lo ama, lo recuerda y lo extraña. Personas que estos días se echarán más de un trago en su honor y en su memoria. Algo que nunca nadie hará por vos, ya que sos incapaz de despertar ni en tu perro, algún tipo de sentimiento positivo. Para basuras como vos solo hay soledad, miedo y angustia. Tu vida es y será siempre reflejo de tus malas acciones como una enfermedad incurable y terrible que se reproduce en tus células. Has comenzado a podrirte por dentro, pronto apestarás. Larga vida mierda para vos Rafa. Agregar comentario: |
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