laColumna: Mondo sonoroViaje con tres guitarrasEntre recital y concierto se concretó la presentación De los mares a tierras exóticas... Por: Jorge Sierra
Entre recital y concierto se concretó la presentación De los mares a tierras exóticas, con los guitarristas, Carlos Barbosa Lima, Byron Yasui, y Carlos Bendfelt, el pasado martes 16 de mayo, en el auditorio Juan Bautista Gutiérrez, presentado por la Organización para las Artes Francisco Marroquín.
Abrió la presentación el guatemalteco Bend-felt, con Seis milonga, y continuó con Natalia, vals venezolano. Dueño de un magnífico sonido y una actitud elegante y sin complejos, solo con su guitarra, exploró emociones muy latinas con un colorido particular. Este egresado del Manhattan School of Music, con una maestría en la Julliard School of Music, puso en evidencia la madurez adquirida. De hecho en sus otras intervenciones, descubrió también sus conocimientos, como lo ejemplificó en Adiós Nonino, original de Astor Piazzolla. Un tango que llevado a guitarra es difícil y riesgoso. Luego, solo, apareció el hawaiano Byron Yasui. Al principio un tanto rústico en Aloha, pero despejó toda duda de su capacidad sobre el ukulele (guitarra pequeña de cuatro cuerdas) al trasladar su versión de Granada, ese original de Agustín Lara. Seguro, lo hizo para congraciarse con el público latino y para poner de manifiesto los alcances de su instrumento. Que por cierto, ya rebasó el siglo de su invento. Le tocó luego el turno a Barbosa Lima, que constató sus capacidades, no tanto en la primera parte como en la segunda, cuando citó a Ary Barroso, Antonio Carlos Jobim y ese estupendo compositor de choros, sertanejos y de la música popular del norte del Brasil, Joao Pernambuco. Barbosa Lima, el más conocido y el más esperado, se lució como propietario de una técnica más ligada a lo clásico que a lo popular. Sin duda, es un instrumentista de lenguaje personal y muy alto nivel en la concepción y ejecución, además, posee un virtuoso control sobre la guitarra y una emoción natural pero profunda, algo que le permite con facilidad encarar cualquier género musical, desde Debussy, hasta sus compatriotas Pixinguinha y Ernesto Nazareth. Añadiéndoles además en sus arreglos, un elemento de creación. Y si bien es cierto que Barbosa Lima no estuvo al margen de clásicas brasileñas como Luiza, Acuarela del Brasil, no dejó disfrutar el material que conforma su nuevo disco, Carioca, lanzado a inicios de este año, ni menos de la compañía de una base rítmica. Como buen discípulo de Andrés Segovia y como buen maestro, Barbosa Lima pidió a su alumno Bendfelt y a su amigo, Yasui, a que se unieran a la alegría de la noche y tocar el archiconocido choro, Tico tico, de Zequinha de Abreu, pieza en la que se pusieron en marcha a picada velocidad. Fue una presentación variada, grata y jugosa que llevó al público, junto con ellos, a esos mares y tierras exóticas. Agregar comentario: |
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