La inseguridad, la pobreza y la corrupción no desaparecerán de Guatemala por la acción de un gobierno salvador. Se trata de males enquistados en nuestra realidad. Acabar con esos flagelos es una tarea de todos y no de un sector en particular. Por eso me parece que el diálogo es una oportunidad importante para el país. Solo con la participación de todos podremos encontrar el camino hacia un mejor mañana para nuestros hijos.
Ojalá que campesinos, empresarios, maestros y autoridades dejen de lado posturas sectoriales y antepongan el desarrollo de nuestra nación.
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