Opinión:El impacto externo de la ley inmigratoriaBush le dará un empujón a la candidatura de AMLO Por: Andrés Oppenheimer
El discurso del presidente George W. Bush anunciando mayores controles para frenar la inmigración tendrá un impacto no intencional del otro lado de la frontera: le dará un pequeño empujón a la campaña del candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador.
López Obrador ha estado cayendo drásticamente en las encuestas en las últimas semanas. Sin embargo, el discurso de Bush del lunes, dirigido a congraciarse con sus bases más conservadoras y a evitar una debacle del partido Republicano en las elecciones legislativas de noviembre en EE.UU, podría darle un segundo viento a la campaña del candidato mexicano. Para la mayoría de los estadounidenses, el discurso de Bush logró encontrar un justo medio entre los sectores xenofóbicos que exigen la expulsión de los 12 millones de inmigrantes indocumentados y los sectores que proponen una amnistía general para todos los indocumentados.Sin embargo, en México hay un consenso casi generalizado de que el discurso enfatizó demasiado las medidas para controlar la frontera, y demasiado poco las propuestas para crear un programa de trabajadores temporales y otras medidas más efectivas para reducir el flujo migratorio a largo plazo. Bush dedicó diez párrafos al control de la frontera - incluyendo el envío de hasta 6 mil efectivos de la Guardia Nacional hasta tanto se agregue la misma cantidad de tropas a la Patrulla Fronteriza- y apenas dos a la creación de un plan de trabajadores temporales. Asimismo, el tono del discurso reflejó la creciente influencia de los grupos antiinmigrantes que exigen que se utilice el termino “ilegales” para describir a trabajadores indocumentados. Bush, que en su discurso anterior sobre la inmigración del 7 de enero de 2004 había hablado todo el tiempo de “trabajadores indocumentados”, ahora reemplazó ese término por el de “ilegales”. “Fue una bofetada diplomática a México”, señaló Rafael Fernández de Castro, director del departamento de asuntos internacionales del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), refiriéndose al discurso de Bush. “México había estado insistiendo en los últimos años en que el problema migratorio era una responsabilidad compartida, y que había que encontrar una solución coordinada. Lo que tenemos ahora es una medida unilateral, que no resolverá nada”. La opinión generalizada en México, y entre muchos especialistas en inmigración de EE.UU., es que el envío de 6 mil tropas es una medida electorera para hacer ver que se está haciendo algo, pero que en realidad no servirá de mucho. Mientras la brecha de ingresos entre EE.UU, y América Latina siga siendo tan amplia como ahora, y mientras los empleadores -y consumidores- norteamericanos sigan queriendo beneficiarse de la mano de obra barata, el flujo migratorio será imparable, señalan. Washington ya ha aumentado los efectivos de la Patrulla Fronteriza de 3 mil 733 agentes en 1990 a 12 mil el año pasado. Sin embargo, el flujo migratorio se duplicó en ese mismo período, según estudios de la Universidad de Princeton. El mayor impacto del aumento de efectivos de la Patrulla Fronteriza “ha sido que una vez que la gente está de este lado, ya no vuelve a su país natal, por temor a los costos y los riesgos que eso lleva”, señala. El ex canciller mexicano Manuel Camacho Solís, actualmente uno de los principales asesores de López Obrador, no descartó que el discurso de Bush termine siendo un regalo del cielo para su candidato. “Esto le va a costar al presidente Fox y al partido oficial, que han hecho creer a la población mexicana que Fox va a conseguir el acuerdo migratorio”, dijo Camacho. “Pero ahora todo lo que se va a ver es la presencia de la Guardia Nacional en la frontera, que es una imagen agresiva, de no cooperación. Esto va a jugar a favor de la oposición, que es López Obrador”. Mi conclusión: si la línea dura de Bush fue un recurso para negociar un acuerdo que contemple la regularización de millones de indocumentados , como el proyecto de ley aprobado por el Senado el miércoles, podría ser una buena jugada de su parte. Le daría a México un motivo para poder adjudicarse una victoria diplomática, y el candidato del gobierno mexicano, Felipe Calderón, saldría beneficiado. Pero si la Cámara de Representantes no apoya el proyecto de regularización aprobado por el Senado, y todo lo que se aprueba al final es un aumento de las tropas de la Guardia Nacional en la frontera, el Congreso de EE.UU. habrá ayudado sin quererlo a elegir el primer Presidente de izquierda en la historia reciente de México. Agregar comentario: |
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