Opinión:Motivo de orgulloUn guatemalteco fue nombrado por la ONU para desempeñar un importante y delicado cargo en Haití. Por: Jorge Palmieri
Me es muy grato informar a mis lectores que nuestro compatriota Edmond Mulet ha sido designado para ser el Representante Especial del Secretario General y Jefe de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah) a partir del 1 de junio del año en curso, y será el responsable de un contingente militar de 7 mil 500 soldados, 1,800 policías, con un presupuesto superior a los US$500 millones anuales y un equipo de trabajo de 450 personas, más 1,200 empleados civiles en funciones administrativas. Su nombramiento no es producto de una candidatura promovida por la cancillería guatemalteca, ni de una decisión política, ni obedece a amistad o compadrazgo, sino que para ser escogido tuvo que pasar por un proceso que duró seis meses en el que participaron más de 20 destacadas personalidades de otros países.
La historia de este honroso nombramiento es la siguiente: cuando se supo, en noviembre del año pasado, que iba a dejar el cargo de Embajador de Guatemala ante la Unión Europea (UE), que desempeñó brillantemente durante cinco años y medio, unos funcionarios de Naciones Unidas le pidieron su currículum y su autorización para agregarlo a una lista de candidatos para ese importante y delicado cargo en Haití, ya que estaban buscando a un latinoamericano con amplia experiencia política y diplomática que hablase el francés con toda propiedad. Y Mulet es un hombre culto que domina el español, el inglés y el francés. Después de sostener varias entrevistas, interrogatorios y exámenes, finalmente fue escogido y designado para el cargo que tiene categoría de Sub-secretario general de las Naciones Unidas. Como representante especial del Secretario General y Jefe de la Misión de la ONU en Haití, tendrá a su cargo la trascendental responsabilidad de dirigir los sectores de estado de derecho y orden público, asistencia electoral, desmilitarización y desmobilización, construcción de instituciones, asistencia humanitaria y desarrollo y trabajar estrechamente con el gobierno y la sociedad civil haitianos con el objetivo de contribuir a la estabilización y democratización de ese país que, lamentablemente, ha sufrido amargas experiencias durante su historia, pero afortunadamente ya está en funciones un Presidente de la República que fue popularmente electo en comicios libres. Este caso, que es motivo de orgullo para Guatemala, ilustra el contrasentido que muchas veces impera en las esferas oficiales, cuando una personalidad como Edmond Mulet es destituido del cargo de Embajador ante la UE, en Bruselas, para que el presidente Óscar Berger y el canciller Jorge Briz Abularach pudiesen tener esa plaza vacante para nombrar a un amigo personal que al final de cuentas no aceptó. Pero ya ha sido sustituido por el abominable Antonio Arenales Forno, quien fue embajador en EE.UU. del nefasto presidente Alfonso Portillo y hasta hace poco un desvergonzado servil del general Efraín Ríos Montt y diputado del FRG. Sobre este tema continuaré mañana. Agregar comentario: |
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