Gracias a Dios, el alcalde Álvaro Arzú no se moviliza en silla de ruedas por la ciudad. Al inicio y al final de algunas banquetas hay una rampa para que puedan bajar los discapacitados, pero están obstruidas por las ventas ambulantes o cualquier otra barrera y no pueden ser utilizadas. Señores de la Muni, hagan algo para que estas rampas no estén obstruidas por ninguna barrera. Recuerden que todos merecemos tener una ciudad digna con igualdad, porque todos pagamos impuestos, hasta los discapacitados.
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