Aunque es evidente que un papanatas lo hizo con la intención de menosprecio.
Jorge Palmieri
Según tengo entendido, la Sección de Cartas de los Lectores de elPeriódico, tanto en la edición impresa como en la edición de internet, fue creada para que puedan expresar sus opiniones las personas que desean hacerlo, y en particular sobre lo que opinamos los columnistas, lo que provoca una interacción muy constructiva y es positivo en los países en donde los lectores entienden que esa facilidad debe usarse para expresar sus opiniones y no para evacuar sus resentimientos y antipatías personales. Pero es lamentable que aquí algunos ignorantes la emplean como cloaca para evacuar sus resentimientos, antipatías y odios contra quienes no gozan de su simpatía por algún motivo.
Como se puede comprender, es fácil que un columnista que ha publicado sus opiniones casi todos los días, durante más de medio siglo, con sinceridad y franqueza poco usuales, como es mi caso, haya creado muchas antipatías entre quienes han sido criticados por mí o simplemente no han estado de acuerdo conmigo. Y no me sorprende que quienes tienen esos resentimientos aprovechen ese espacio para soltar el veneno que guardan en mi contra. Son gajes del oficio. Se supone que previo a su publicación todos los mensajes son revisados para evitar: 1) mensajes firmados por anónimos, pseudónimos o solo iniciales; 2) direcciones de correo inválidas; 3) palabras soeces; 4) textos extremadamente largos; y 5) comentarios fuera de tópico. Sin embargo, debajo de las cartas publicadas hay espacios para que otras personas agreguen comentarios sobre el contenido de las cartas y algunos aprovechan para evacuar una dosis extra de veneno contra el columnista que está siendo criticado.
El miércoles pasado se publicó una carta tonta titulada ‘El racismo de Palmieri’ firmada por Carlos Loarca (Carlos Estuardo Loarca Solórzano, nacido el 04/05/63 y vive en la 2a. Av. 0-93, zona 3, colonia Bran), pero en internet hay debajo un comentario de un tal Rodolfo Santizo (sin identificación) quien alega que no entiende por qué elPeriódico veda el derecho de respuesta que todos tenemos y cierra ese espacio en la columna “del viejito”. ¿De qué derecho de respuesta habla? No me ofende que me llame “viejito”, porque me siento orgulloso de que a mis 77 años de edad me sigo ganando la vida en mi vocación y no tengo que recurrir a la caridad familiar o pública. Pero me encabrona que lo diga con menosprecio, tratando de burlarse de mi edad, como si el haber vivido tantos años fuese motivo de vergüenza. En los países civilizados se reverencia a los “viejitos” por lo que han aprendido durante los muchos años que han vivido. Pero en Guatemala cualquier badulaque ignorante (que quién sabe qué pata puso ese huevo) se siente con derecho a burlarse de un “viejito” como yo. Si él acaso llega algún día a tener mi edad, le deseo que se le quite lo papanatas y tenga la claridad mental, la inteligencia, la preparación, la capacidad de trabajo y el sentido del humor que -¡gracias a Dios!- yo todavía tengo.
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