El cambio en el Ministerio de Relaciones Exteriores se convierte en una oportunidad para el país de retomar un liderazgo regional. Si la política exterior de Guatemala es la punta de lanza para la inserción comercial y apertura de nuevos mercados, lo es también para el posicionamiento regional en el ámbito hemisférico y en el internacional. Es la posibilidad de tener propuestas desde un espíritu centroamericanista a las dinámicas mundiales y regionales. Las relaciones externas deben siempre verse como una inversión y una política de Estado. No pueden estar sujetas a los avatares de la política nacional, ya que se juega la posición de Guatemala en el ámbito mundial. En el entorno hemisférico hemos visto cómo las decisiones de defensa y seguridad han caído en las manos de los ejércitos de la región, cuando, en el espíritu moderno de las relaciones exteriores, es realmente la Cancillería la encargada de marcar el rumbo en materia de política exterior. Centroamérica ha tenido mejores etapas en la dinámica internacional y por ello, ahora que nos encontramos inmersos en las tendencias de la globalización; en la necesidad de combinar intereses comerciales y económicos con políticas que promuevan la equidad, así como la formación de capital humano que nos permita ser realmente competitivos en un mundo cada vez más tecnificado, el Minex juega un papel estratégico.
Como país estamos en medio del debate mundial con la candidatura a ocupar una silla en el Consejo de Seguridad de la ONU. A la vez hemos ganado posiciones en diferentes instancias internacionales y regionales. Es un buen momento para consolidar la política exterior asumiendo un liderazgo en las posiciones regionales y en la relación con el Caribe, aprovechando la presencia de Belice y República Dominicana en las cumbres presidenciales. Si Centroamérica no sigue los pasos del Mercosur, quedaremos al margen de las decisiones continentales. Para aprovechar la coyuntura favorable para el país, es importante que la persona seleccionada para este reto tenga el conocimiento y la experiencia necesaria para impulsar una propuesta nacional y regional en materia de política exterior. Se requiere entonces de una o un profesional diplomático de carrera, con experiencia en los foros multilaterales así como en las relaciones bilaterales. Esperemos que la importancia que le damos a la elección del próximo Canciller, sea la misma que la Presidencia esté vislumbrando y no se deje influenciar por la política partidista interna.
0 comentarios: