*Según el periodista Oppenheimer del Miami Herald (elPeriódico del viernes pasado) Castro sería un Presidente cobarde. No se sabe si el columnista buscó con dicho argumento congraciarse con los anti castristas furibundos de Miami que hoy festejan ruidosamente la recién anunciada enfermedad del viejo dictador, o si por el contrario le falló al insigne columnista en esta oportunidad su habitual ingenio y mesura. Y es posible en efecto que Castro sea cobarde frente a amenazas, peligros personales o enfermedades pero políticamente hablando –tal como opina Oppenheimer– dicho adjetivo no es aplicable al gobernante cubano. Castro estableció y maneja a su antojo desde hace 47 años un estado totalitario de corte estaliniano aunque hoy económicamente edulcorado. Ni libertad ni concesiones electorales son consideradas en tal índole de régimen. No es cuestión de valentía o el inverso pero únicamente asunto de ideología, de autoridad despótica y de forma de gobierno. Castro muestra ya su vejez natural y sin duda por ello su tradicional capacidad histriónica se ha visto seriamente disminuida en los últimos tiempos. Sin embargo, el dictador cubano ha hallado en el presidente Hugo Chávez un digno sucesor quien con su peculiar acento zambo caribeño y expresiones originales no dejará de provocar la hilaridad de más de algún desvelado ciudadano que podrá así hallar diversión en alguna esporádica aparición televisiva nocturna …
*¿Es usted ingeniero o jefe?
Un hombre viaja en globo y se percata que está perdido; maniobra y desciende lentamente hasta cierta altura de donde divisa a un transeúnte en la calle y a quien interpela gritando.
Desde el globo: “¡Podría ayudarme ya que estoy perdido, no sé dónde me encuentro, debo cumplir con una cita y llevo ya media hora de atraso” .
El transeúnte desde tierra contesta: “Con gusto le aclaro que usted se encuentra en un globo de helio caliente, cruzando a unos 30 metros de altura , entre los 40 y los 42 grados de latitud norte y entre los 58 y los 60 grados de longitud oeste”.
Desde el globo: “¿Es usted ingeniero?”, interpela impaciente el aeronauta extraviado.
El transeúnte desde la calle : “Sí señor, lo soy. ¿Cómo lo ha adivinado?”
Desde el globo: “Simplemente porque todo lo que me ha informado es “técnicamente” correcto, pero prácticamente inútil para resolver mi problema inmediato. Sigo perdido, atrasado en mi compromiso y su información no me es de utilidad alguna”.
El transeúnte replica: “¡Y usted es jefe!”
Desde el globo: “¡Sí soy Jefe! ¿Cómo lo sabe?”
El transeúnte aclara: “Es muy simple. Usted no sabe ni dónde está ni para dónde se dirige, le ha hecho a su proyectada cita una promesa que no podrá cumplirle y ahora espera que otra persona le resuelva su problema. De hecho se halla usted en este momento en la misma situación en la que estaba antes de nuestro providencial encuentro y platica… salvo que ahora por alguna misteriosa razón la culpa de sus sinsabores no es suya... ¡sino mía!
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