El actual director del Sistema Penitenciario, doctor Alejandro Giammattei, se opone a los tradicionales traslados de los reos peligrosos, ordenados por los jueces, porque facilitan la fuga de los delincuentes.
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El actual director del Sistema Penitenciario, doctor Alejandro Giammattei, se opone a los tradicionales traslados de los reos peligrosos, ordenados por los jueces, porque facilitan la fuga de los delincuentes. Asimismo, dicho funcionario, quien ha iniciado una admirable lucha por modernizar los descuidados reclusorios del país, se propone también pedir al Congreso de la República que en la nueva Ley del Sistema Penitenciario se limite el desplazamiento de los presos de una prisión a otra, porque dicha práctica ha sido utilizada por juzgadores supuestamente corruptos para proporcionar a los reos una cárcel donde gocen de favoritismos.
Giammattei no puede dejar de cumplir las órdenes de los jueces, pues nadie es superior a la ley. El funcionario se estaría colocando peligrosamente en una situación de ilegalidad, por desobediencia, si insiste en no acatar las disposiciones judiciales. Sin embargo, el director del SP tiene más razón que un santo cuando se opone a los traslados de los reos porque a todos consta que frecuentemente estos “desaparecen” en el camino, como por arte de magia, desde un ex banquero prominente hasta el capo de una peligrosa banda han aparecido en otro país, cuando originalmente eran llevados al tribunal para efectuar una diligencia procesal. Es encomiable la lucha de Giammattei para terminar con la corrupción en los centros penales. Empero, sus iniciativas deben ser canalizadas dentro del marco de la ley. En todo caso urge la reestructuración efectiva del Sistema Penitenciario.
Mal que dure cien años
“La historia me absolverá” aseguró el doctor en Derecho Fidel Castro Ruz, joven revolucionario cubano, cuando asumió su propia defensa, al ser capturado durante el ataque al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, en su lucha armada contra la tiranía de Fulgencio Batista.
Tras bajar triunfante de la Sierra Maestra con sus barbudos guerrilleros, Castro se convirtió en figura legendaria. Sin embargo, instauró la más larga dictadura de la época contemporánea, objetada por las instituciones defensoras de los Derechos Humanos. Mientras en la isla se carece de todo, la revista Forbes afirma que Castro tiene más riqueza que la reina Isabel. Al delegar ayer su poder, podríamos estar ante el principio del cambio cubano. Lo deseable es una Cuba en democracia, mediante una transición inteligente.
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