laColumna: Mondo sonoroFuerza en la vozAsí, sí puede sentir uno gusto. Ver que canta con arrojo, con calidez, con entrega, con entusiasmo. Por: Jorge Sierra
Así, sí puede sentir uno gusto. Ver que canta con arrojo, con calidez, con entrega, con entusiasmo. Además, su voz cimbreante llega con frescura, y de una forma que pareciera ya contar con cierta experiencia. A quien me refiero es a la joven guatemalteca, hoy de 20 años, Rocío Recinos, que se presentó en el concierto Creo en el amor, el pasado sábado 29, en el centro cultural El Sitio, en La Antigua, Guatemala. La chica, se acompañó de Leonel Franco, en la batería; German Giordano, en la guitarra; Mynor Estrada (su esposo) en el bajo; y Roberto Estrada, en el piano.
El repertorio que escogió, era precisamente de Presuntos Implicados, Antonio Carlos Jobim, Fito Páez, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, entre otros. Pero también interpretó las canciones, Viento de amor, Hay algo en ti, y Cómo decirte, que formarán parte de su próximo primer disco que espera lanzar a inicios del próximo año. La chica apenas empieza en forma profesional. Ya a los ocho años de edad, había cantado en un musical, y había sido la voz cantante del coro del colegio Belga. Así, a Recinos no puede exigírsele mucho todavía, pero tiene el instinto necesario para sacar a flote canciones emocionantes y dramáticas, gracias en parte a su creatividad y aplomo. Además, con una fuerza en la voz que con el correr de los minutos no parece agotársele. Ahora bien, convendría sugerirle que se replantee algunos esquemas. En primer lugar, que haga más por dominar el trabajo escénico. Segundo, que prescinda cada vez de la lectura de las letras. Tercero, que huya como peste del cancionero de la nueva trova que la deslucen. Y cuarto, que dosifique su vibrato. Recinos está en capacidad de abordar grandes canciones y de experimentar repertorios difíciles e inteligentes, y en rítmicas clásicas o contemporáneas, como son las producciones de Eugenia León, Patricia Marx, K.D. Lang, Anne Maria Jopek o en Gabriela Anders. Esta joven tiene el suficiente talento para llegar a perfeccionar la manera en cómo convertir una melodía en carga explosiva, y de cómo ponerlas a su servicio para trocarlas en perlas. Puede y ojalá no se pierda en la búsqueda. Insisto, ha tenido un buen inicio al plantarse desprejuiciada, natural y quitándose ese apocamiento típico del artista guatemalteco. Es de creer que en breve todo el mundo hablará de ella. Repito, así sí puede uno disfrutar, como también confiar que nuevos aires están por soplar en la música de Guatemala, y en particular en el canto. Agregar comentario: |
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