laColumna: El Bobo de la CajaAcuso de reciboHoy se estrena la cinta en Guatemala y por fin el público chapín podrá opinar a partir no ya de prejuicios, sino de evidencias. Por: Andrés Zepeda
Hace poco menos de dos años, las Estrellas de La Línea se batían contra las Ice Devils en los encopetados campos de Futeca zona 14, ante el asombro de la concurrencia, la fascinación de alguna prensa, el horror de una parte de la sociedad capitalina y el regocijo de otra.
El equipo de producción de un rodaje que acompañó a las Estrellas antes, durante y después de aquel estridente partido recibió guadañazos desaprobatorios de todo tipo. “Mentes enfermizas”, “Idiotas y abusivos”, fueron algunos de los tildados epítetos que tan generosamente nos dedicaron. Hoy se estrena la cinta en Guatemala y por fin el público chapín (incluyendo la más granada estirpe de moralistas de santo y seña, conservadores, sobalevas del poder y demás hipócritas) podrá opinar a partir no ya de prejuicios, sino de evidencias. Con Chema Rodríguez, director y guionista, intencionalmente quisimos dejar para este momento el acuso de recibo. Llegó, pues, la hora de ajustar cuentas con tanto bocón. Las palabras, dirigidas a Jorge Palmieri, son suyas. Yo cedo mi espacio y respondo por lo dicho: "Nos acusaron en aquellos días de peligrosos izquierdistas, de estar haciendo una película pornográfica y de manipuladores. A uno, que es escéptico en lo profano y agnóstico en lo divino, no le da el ánimo para izquierdista. De las películas pornográficas soy consumidor esporádico, pero nunca se me ocurriría filmar una. En lo que sí acertaron es en lo de manipuladores, pero no de las mujeres de La Línea. A quien manipulamos a nuestro antojo fue a usted, señor Palmieri, que entró al trapo de la polémica como un becario recién salido de la universidad. Sí, señor Palmieri: a usted, tan digno, tan guardián del decoro patrio, tan experimentado en las lides de cubrir espaldas ajenas. Necesitábamos la polémica, una polémica artificial, vacua, innecesaria para quienes tienen limpia la conciencia. Y nos dijeron que era usted nuestro hombre. Según nos informaron, había dos formas de lograr que Palmieri hiciese su papel: pagarle o provocarle. El precio no era muy alto, pero preferimos marcarnos el reto de jugar con usted. Fue mucho más sencillo de lo esperado. Sin su colaboración, sin su demagogia de cuartel, esta película no habría sido posible. No se moleste en ir a verla: no hay sexo, ni drogas, ni mercaderes del corazón; es sólo una película, una película sobre seres humanos que viven al borde del abismo. Putas, sí; y qué? No vaya a verla, dudo que pueda interesarle lo que ellas tienen que contar; pero, en cualquier caso, le quedo cordialmente agradecido. Muchas gracias, señor Palmieri." Agregar comentario: |
Más en esta sección
Mas enviadosLos más leidos |
0 comentarios: