“No hay recursos suficientes, se necesitan más impuestos o contratar más deuda”.
César A. García E.
Hasta la gente más actualizada y mejor informada, de quien se esperaría un conocimiento profundo del país, suele comprar –en ocasiones- la falaz cantaleta que repiten los burócratas, gobierno tras gobierno, cuando se justifican por la falta de capacidad evidente para resolver los vergonzosos problemas de la nación.
Al hablar de vergüenza, me refiero no solo al tema de la desnutrición infantil que por su magnitud (49 por ciento de nuestros niños) llora sangre, sino también a la ignorancia de nuestra gente, al 26 por ciento de la población adulta subnutrida, a la baja escolaridad que nos mantiene a la zaga de Latinoamérica (obviando comparaciones indeseables con los países acabados como Haití), al desprecio por la vida que se manifiesta en una espeluznante cifra que supera la docena de asesinatos por día, a la precariedad de nuestros hospitales que provoca que los más pobres sean tratados peor que animales cuando enferman… resumiéndose todo ello en índices de desarrollo humano terribles e inexplicables.
La cantaleta de la que hablaba es la siguiente: “no hay recursos suficientes, se necesitan más impuestos o contratar más deuda” y esa se la pasan los gobiernos, vendiendo ideas invendibles, justificando su ineptitud y timando al grupo creciente de cándidos que se nutre… de la desnutrición, pues esta causa torpeza irreversible. Lo cierto es que si hay dinero ¡y mucho! El presupuesto del Estado para este año supera los Q37 mil millones, lo que equivale a una capacidad de gasto público (y alguna inversión) a razón de más de Q100 millones por día. Hace ocho días indicamos que –por ejemplo- para nutrir a nuestros niños menores de 3 años evitando así que lleguen a ser adultos intelectualmente incompetentes, solo se necesitan US$0.10 diarios, es decir Q0.76; si esta minúscula cantidad la multiplicamos por aproximadamente 230 mil niños que nacen anualmente, necesitaríamos cerca de Q63 millones al año, para cuidar el desarrollo cerebral de quienes serán el futuro de Guatemala. Ahora ponga atención, la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala tiene asignado para el actual presupuesto, con respaldo constitucional Q191 millones, es decir más de tres veces de lo que se necesita para nutrir mínimamente a los nuevos chapincitos ¿le parece lógico?, a mí en lo absoluto, pues está claro que ese cuasi inútil y apetecido ente (la CDAG) ha producido más vergüenzas que gloria al país, lo cual sí es lógico, pues la mitad de su semillero de deportistas han sido niños desnutridos.
Pero sigamos haciendo números, la remodelación del aeropuerto costará Q151 millones, es decir 2.4 veces lo que representaría nutrir mínimamente a los nuevos chapincitos. Como si esto fuera poco, solo en salarios y otras yerbas los diputados le cuestan al país con todo y prestaciones más de Q90 millones anuales, es decir 1.4 veces lo que se necesitaría para nutrir mínimamente a los nuevos chapincitos; para ponerle la tapa al pomo la guardia presidencial cuesta casi Q11 millones anuales. Es grotesco, ¿o no?
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