Las mujeres de la línea salen todos los días a la calle a vender sexo. Son marginadas, como casi todos los que viven en ese sector, sufren de discriminación, violencia y están propensas a la turbiedad de la calle. Sus problemas, sus inquietudes y sus puntos de vista fueron expuestos por el realizador español Chema Rodríguez en su documental Estrellas de la línea, que se estrena en los cines del circuito Alba.
Antes que putas las estrellas son mujeres, madres y proveedoras de sustento y educación de sus hijos. Rodríguez hace un especial énfasis en esto y para llamar la atención de la sociedad que las ignora, qué mejor que la polémica.
El realizador, con la ayuda y complicidad del periodista Andrés Zepeda, organizó a las prostitutas en un equipo de fútbol y las inscribió en un torneo en Futeca. La alineación: Vilma, Valeria, Mercy, Marina, Carol, la China y Kimberly, el entrenador/entrenadora que diseñó el uniforme. Y cuando en el centro deportivo se enteraron que el equipo estaba formado por mujeres de la calle, expulsaron a las Estrellas del torneo.
Pero eso no las detuvo. La respuesta de los medios fue inmediata, incluso de los internacionales. “El efecto de la prensa fue fundamental para que el país se hiciera una idea, en el mejor de los casos, parcial, tanto de lo ocurrido como de sus orígenes y repercusiones”, apunta Zepeda. Las Estrellas iniciaron una gira que las llevó a enfrentarse a otras prostitutas de Amatitlán, Livingston, Flores y El Salvador, siendo este último el primer juego internacional entre prostitutas. Incluso se enfrentaron a la Policía, esta vez no en el barrio, en la cancha.
¿Por qué una película de esta naturaleza? “Porque la prostitución no es un delito, o no debería de serlo. Un trabajo casi siempre desagradable; pero no por ello se denigra y se rechaza al trabajador. Porque detrás del rechazo a su visibilidad se esconden siglos de hipocresía y puritanismo. Porque (las Estrellas) no han cometido más delito que el de luchar día a día por sobrevivir en un mundo hostil que las usa, ataca y discrimina; porque sueñan, se apasionan y sufren como cualquier otra persona”, destaca Rodríguez.
El documental sobresalió este año en festivales de cine de Berlín (donde fue premiado), Málaga, Toronto, Washington, Los Ángeles y la República Checa. Fue estrenado en más de 30 salas en España. Fue reseñado por medios de España, EE.UU., Noruega, Australia, Turquía, Francia, Panamá, Holanda, Japón, Inglaterra, México, Dinamarca, Argentina y El Salvador. Logró que a las prostitutas se les pusiera atención, que fueran oídas, y que, por lo menos en este momento, sean todas unas estrellas.
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