La invitación a plumas extranjeras es loable, pero cuando estas plumas en vez de establecer un diálogo sano y serio sobre temas de importancia internacional, solo se dedican a atacar lo que ellos creen que es sagrado como la idea del capitalismo eterno, resultan aburridas. He encontrado juicios más sensatos entre los lectores que escriben en esta sección que en estos analistas que fienden una ideología cuaternaria. Me refiero a Andrés Oppenheimer y Carlos Alberto Montaner que con su característico discurso maniqueo ya no proponen nada nuevo, sino cuestiones que la misma historia ha desbaratado. Son los típicos resucitadores de ideas “momificadas” en el tiempo.
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