Continúen en la búsqueda de sus sueños, ahora en otro contexto.
Rosalinda Hernández Alarcón
A propósito del estreno del excelente documental Las Estrellas de la Línea, se presenta una nueva oportunidad para tratar la problemática que representa la prostitución en Guatemala, la cual es muy compleja y se extiende bajo la mirada complaciente de la sociedad como algo inevitable. La formación de un equipo de fútbol propició que un grupo de mujeres, además de participar en una producción fílmica que les ha dado satisfacciones como ellas lo afirman, tuvieran la oportunidad de dar a conocer sus demandas en su condición de madres y resaltar su reclamo a no ser discriminadas.
El filme sin duda merece una amplia recomendación. Entre las cualidades destacan las escenas cuando “Las Estrellas”, con gran naturalidad y relatos breves, comparten dramáticas experiencias que sintetizan lo que ellas –al igual que otras prostitutas– han vivido y siguen viviendo. La adversidad de su existencia, sin embargo, no logra borrar sus aspiraciones, a diferencia de otras mujeres, a quienes una vida miserable les ha cercenado su capacidad de soñar. Casos de violencia intrafamiliar, violaciones sexuales, así como abusos de agentes policíacos, parejas y clientes se muestran de manera cruda en este documental, que retrata además el humor y picardía de las prostitutas de la línea férrea en la capital guatemalteca, quienes no están obligadas a pagar la mal llamada “seguridad” a rufianes como sucede en otros lugares.
Aunque existe poca información que revele un panorama más general de este tema, un texto del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de San Carlos, publicado recientemente, presenta un diagnóstico en el que señala que el 71 por ciento de las “mujeres trabajadoras sexuales” en este país tiene bajos índices de educación y carece de acceso a servicios de salud eficientes. Sus edades oscilan entre los 18 y 65 años. Según la investigación referida, en la capital guatemalteca más de 2 mil niñas y adolescentes, entre 8 y 17 años, son explotadas sexualmente en alrededor de 600 lupanares y 200 centros nocturnos, siendo la mayoría procedentes de El Salvador, Honduras y Nicaragua. Esta práctica ilícita se presenta en casi todo el país, “en especial en ciudades, fronteras, puertos, cercanías de las zonas militares y de las fincas donde reciben contingentes de trabajadores temporales”.
De vuelta a “Las Estrellas”: una felicitación grande para todas, acompañada con el deseo que continúen en la búsqueda de sus sueños, ahora en otro contexto gracias a las oportunidades que podrían presentarse por su aparición en la pantalla grande.
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