Pude apreciar las calamidades que sufren los pocos agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) que resguardan el predio de Bárcenas. Viven en improvisadas casuchas, no tienen acceso al agua potable, a letrinas decentes y menos a lugares para comer, es más, son ellos quienes tienen que ingeniárselas para preparar sus alimentos, y por si fuera poco, me conmoví cuando uno de ellos me manifestó que para bañarse debían aprovechar el agua producto de las lluvias, y que cuando eso no sucedía o se terminaban las reservas, tenían que aguantarse hasta su descanso, es decir, hasta los ocho días. Me pregunto si es política del Ministerio de Gobernación y de la Dirección General de la PNC, obligar a sus elementos a cumplir sus deberes de manera y en lugares inhóspitos, esperaría que fuese por falta de recursos y de coordinación. Invito al Procurador de los Derechos Humanos para que vea con sus propios ojos lo que hoy denuncio.
Agregar comentario:
0 comentarios: