Fidel morirá pronto; pero ojalá sea el último muerto necesario y que no corra más sangre. Ojalá que los exiliados en Miami no decidan qué es lo que le conviene a Cuba de ahora en adelante. O pretendan reclamar propiedades ahora en poder de otras familias a quienes, correcta o incorrectamente, les fueron otorgadas por el régimen. El destino de Cuba lo deben decidir quienes vivieron en la Isla estos últimos 47 años, y sufrieron o gozaron, según cada apreciación, el régimen castrista. Espero pronto visitar Cuba, para ver cómo quedó el país y cómo se desarrolla después de Castro. Pero seguiré también visitando Miami, donde vivo las bellezas y el espíritu de la Cuba pre Castro donde nací.
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