Opinión:
*Haciéndose eco de las protestas y jeremiadas de propios y extraños y de intereses puntuales de grupos antiisraelíes de alrededor del mundo, Estados Unidos le ha pedido a Israel aceptar el cese de las hostilidades en contra de las posiciones libanesas de Hezbollah. Ello le permitirá a dicho grupo terrorista un tiempo de alivio, agobiado –aunque no lo admita–por los bombardeos aéreos israelíes, pero más aún lo habrá salvado de inconvenientes mayores frente a la invasión terrestre –aunque tardía– del Ejército judío. La resolución 1701 durará poco más o menos tiempo, según la energía y la decisión de las Naciones Unidas en imponerle a un Líbano islamizado y aliados, los términos de dicha resolución. Por el momento parece ser únicamente una tregua durante la cual los contendientes tomarán un respiro temporal. Israel deberá aprovechar la oportunidad de apaciguar –si no resolver– el asunto palestino, y asegurar sus buenas relaciones con Egipto y Jordania en previsión de una nueva confrontación que llegará tarde o temprano allende la frontera de Líbano y de Siria apoyados estos por Irán, acérrimo enemigo de Israel.
Se ha argumentado sobre la responsabilidad de la guerra y cada cual opinará según sus simpatías sean estas israelíes o libanesas. En realidad se debe dicho conflicto a la desidia del funcionarismo onusiano –que en 2004 no insistió en aplicar la resolución 1559– similar esta en muchos de sus aspectos a la recién votada 1701. Era obligación del Secretario General de la ONU presionar para que se cumpliera la resolución 1559 lo que no hizo debido a su actitud ondulante e intereses personales no revelados. No habrá sido la única vez que el señor Kofi Annan haya omitido durante su mandato asumir con energía su responsabilidad en asuntos trágicos tratados en el seno de las Naciones Unidas. ¿Recuerdan el genocidio de Ruanda y los vaivenes de dicho funcionario?... El loro parlanchín lo tiene aún presente… * El Ministerio de Educación intentó implementar una nueva reforma magisterial que beneficiara a los maestros con una mejor preparación. Esta propuesta fue rechazada y la cartera debió una vez más echar marcha atrás. Lo acontecido es el lejano resultado de los problemas afrontados por la titular de la cartera cuando fuera llevada ante el pleno del Congreso, desaforada por este aunque inmediatamente reconfirmada y por el Presidente. La autoridad de la Ministra se vio desde entonces mermada y quizás su traslado a otra cartera o puesto distinto hubiese sido entonces oportuno. La Ministra ha sido nuevamente citada al Congreso donde será probablemente interrogada, vapuleada, machacada por más de algún asambleísta marrullero en busca de protagonismo político electoral a costa de la titular de la cartera. Recordemos aquella ocasión en que un ministro –hombre probo y capaz– ante un posible desaforo por revanchismos políticos partidistas, fuera trasladado a una Embajada en donde ha hecho una espléndida labor a favor de los intereses guatemaltecos. En tal ocasión y con sentido de la oportunidad el Ejecutivo supo evitarse un desgaste innecesario y proteger a la vez el prestigio de un excelente colaborador… Agregar comentario: |
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