Hace un mes, mi familia y yo sufrimos un accidente en la Calzada de la Paz; era domingo a las 10:30 a.m., casi no había gente en la calle. Sin embargo, al momento del accidente, no sé de dónde salió tanta gente para auxiliarnos y ver que todos estuviéramos bien. Algunos ofrecían su teléfono celular, otros pañuelos desechables y otros más, agua. Un cirujano se acercó para examinar a mis hijos y recuerdo muy bien a un joven que hizo muchas llamadas y se aseguró que los bomberos nos llevaran al hospital de nuestra preferencia. Los agentes de Tránsito y la Policía también se portaron muy bien. Dentro de todo el susto que pasamos, nos alegramos que Dios haya puesto todos estos ángeles en nuestro camino. Dios los bendiga a todos por su espíritu de servicio.
0 comentarios: