Sigo dando a conocer y comentando el Acuerdo de Paz Firme y Duradera.
Jorge Palmieri
En vista de que la mayoría de los guatemaltecos ignora por completo el contenido del Acuerdo de la Paz Firme y Duradera que el 29 de diciembre de 1996 firmó el gobierno del presidente Álvaro Arzú con los comandantes de la subversión guerrillera, creo que es conveniente darlos a conocer y comentarlos aunque sea brevemente para que mis lectores puedan analizarlos y comprobar que salieron ganando los subversivos guerrilleros que ya habían perdido esa guerra estéril, destructiva y sangrienta que ellos comenzaron muchos años antes. Al final de cuentas quien perdió más fue el Estado, en general, y el Ejército, en particular, porque se le obligó a reducir considerablemente el número de sus elementos y los militares en general quedaron injustamente desprestigiados por haber defendido al país del peligro de caer en poder de los comunistas auspiciados por el dictador cubano Fidel Castro y patrocinados por los gobiernos socialistas de España, Suecia y Noruega.
Aunque ayer reproduje el punto 4 del Acuerdo, creo necesario repetirlo para poder comentarlo.
“4. Es un derecho del pueblo de Guatemala conocer plenamente la verdad sobre las violaciones de los derechos humanos y los hechos de violencia ocurridos en el marco del enfrentamiento armado interno. Esclarecer con toda objetividad e imparcialidad lo sucedido, contribuirá a que se fortalezca el proceso de conciliación nacional y la democratización en el país”.
Comento: estoy de acuerdo en que es sumamente necesario y conveniente que se conozca lo que sucedió durante esos años, pero que en verdad sea “con objetividad e imparcialidad”, porque no hubo ni lo uno ni lo otro en la sesgada recopilación que hicieron el funcionario de la ONU comunistoide Christian Tomuschat, la doctora Otilia Lux de Cotí y el licenciado Edgar Balsells Tojo, ampliamente conocido por su tendencia izquierdista, integrantes de la Comisión de Esclarecimiento Histórico, que publicó unas conclusiones y recomendaciones en las que atribuyen al Ejército el 93 por ciento de las violaciones a los derechos humanos y solo el 3 por ciento a la guerrilla (y el 4 por ciento restante a “otros actores”), lo cual fue una falsedad. Quienes vivimos aquellos días sabemos que es falso porque era insoportable la constante actividad de los subversivos, por todos lados del país, por sus constantes atentados, secuestros, asaltos, crímenes y variados actos de terrorismo que cometían. Lo que pasa es que esas tres personas eran simpatizantes de la subversión. Por eso les recomiendo leer el interesante libro Venganza o Juicio Histórico, del coronel retirado Mario Mérida.
“5. El reconocimiento de la identidad y derechos de los pueblos indígenas es fundamental para la construcción de una nación de unidad nacional multiétnica, pluricultural y multilingüe. El respeto y ejercicio de los derechos políticos, culturales, económicos y espirituales de todos los guatemaltecos, es la base de una nueva convivencia que refleje la diversidad de su nación”.
Comento: me parece bien, siempre y cuando se comprenda que es necesario que siempre impere un espíritu de unidad por encima de los supuestos “derechos” de las diferencias multiétnicas, pluriculturales y multilingües. Es necesario que Guatemala sea un país unido e indivisible. No puede haber leyes especiales para los miembros de las diferentes etnias y otras diferentes para los ladinos. Las leyes deben ser las mismas para todos. Y todos, sin excepción alguna, debemos observarlas.
“6. La paz firme y duradera debe cimentarse sobre un desarrollo socioeconómico participativo orientado al bien común, que responda a las necesidades de toda la población. Dicho desarrollo requiere de justicia social como uno de los pilares de la unidad y solidaridad nacional, y de crecimiento económico con sostenibilidad, como condición para atender las demandas sociales de la población
Me parece bien, pero siempre que el “bien común” no sea solamente para unos y no para las otros. El “bien común”, como su nombre lo indica, debe favorecer por igual a todos los guatemaltecos. Como dice el texto “que responda a las necesidades de toda la población”. Lo cual involucra tanto a los pobres como a los ricos. (Continuará).
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