La experiencia de muchos lectores ávidos de mantenerse informados –por un anhelo intelectual o por razones profesiones– es que la lectura de un solo periódico no siempre es suficiente para saciar ese apetito. La oferta noticiosa de los periódicos tiene un menú que varía a diario.
La experiencia de muchos lectores ávidos de mantenerse informados –por un anhelo intelectual o por razones profesiones– es que la lectura de un solo periódico no siempre es suficiente para saciar ese apetito. La oferta noticiosa de los periódicos tiene un menú que varía a diario.
Las razones porque eso es así son muy variadas y podría serle útil a esos lectores hambrientos de información entender esas causas y aprender a adaptarse a ellas. También para los mismos periódicos es provechoso comprender bien las utilidades y desventajas de sus circunstancias propias que los llevan a determinar la cantidad y calidad de su oferta noticiosa, para así tratar de mejorarla.
Un ejercicio de comparabilidad (para acuñar un término no reconocido por el DRAE, pero de utilidad práctica aquí) de la oferta noticiosa de los tres matutinos, digámosles tradicionales, del sábado 12 al jueves 17 (excluyendo el domingo 13) revela una rica variabilidad en cantidad y contenido. Incluso, las comparaciones no siempre son sencillas dados los diferentes énfasis que los medios aplican al mismo evento.
Por ejemplo, para un periódico un accidente de bus extraurbano de 23 muertos amerita menos de media página, en página 6, elPeriódico, mientras que otro le dedica las páginas primarias 2 y 3.
La revisión empírica lo primero que resalta es que existe una tiranía diaria en el espacio disponible para noticias, indudablemente dictada por dos factores: uno, que el tamaño diario de un periódico está en función de los anuncios contratados, que son los que pagan la abrumadora mayoría de los costos; y dos, la distribución, al gusto propio de cada periódico, del espacio que queda disponible entre información, opinión y entretenimiento. Por ejemplo, unos tratan de divertir menos e informar más, otros, al revés. Para algunos, las opiniones sesudas y numerosas son vitales, para otros, no tanto.
No es difícil además deducir que las fuentes de información son pluralísimas y que su atención diaria a ellas tiene que depender de los recursos económicos de cada quien, sobre todo los humanos (redactores y reporteros, también editores). Esto, a su vez, de una opresiva circularidad, que depende abrumadoramente del volumen de anuncios.
La evidencia de las abundancias y limitaciones del recurso humano salta a la vista en una revisión de comparabilidad. Por ejemplo, en las secciones de Economía uno observa en elPeriódico que regularmente hay un editor y dos redactoras-reporteras, mientras que en el periódico grande, hay un editor y cuatro redactores, al menos. A diario, este se refleja en la oferta económica: por ejemplo, el jueves 17 elPeriódico tiene dos informaciones nacionales económicas, una, de lo que se llama de tipo empresarial, y la otra una mini de un párrafo. De las otras dos ofertas nacionales económicas, una tiene cuatro (incluyendo una empresarial) y la otra tiene tres, pero una es la exclusiva que Costa Rica le cerró la entrada a las rosas chapinas.
Las limitaciones de espacio para elPeriódico también se evidencian en el número de páginas. En el período de revisión, elPeriódico dispuso a diario entre un mínimo de 24 a un máximo de 40 páginas, versus los otros dos diarios: uno entre 48 y 100 páginas, el otro, entre 32 y 48. Despóticamente, esta es la gran limitante para la oferta menor de elPeriódico, en la generalidad de los casos.
Las limitantes de la oferta hasta ahora citadas son de relativa fácil identificación. Pero también es cierto que se practican diferentes estilos y costumbres editoriales en las redacciones de periódicos para obtener la información. Esto se refiere a la iniciativa, creatividad o “chispa” periodística de editores y reporteros para cubrir las fuentes de posibles informaciones. Hasta la forma en que se enseña y motiva a los reporteros a cultivar sus fuentes informativas continuamente puede dar resultados positivos sorprendentes.
Es en este aspecto en el que un periódico pequeño puede competir con los de mayores espacios y recursos, es decir, con mayor agilidad e ingenio. También es crítico que acierte en juzgar la combinación apropiada de los apetitos de los lectores entre la información, la opinión y el entretenimiento. Estas son decisiones más de filisteísmo económico que de profesionalismo periodístico, pero no hay que olvidar que a más lectores, mayor circulación, o sea la base de más anuncio y más recursos económicos.
Tristemente, así es, pero uno aprende que muchas de las noblezas humanas y profesionales de este mundo áspero y cruel se hacen más viables mientras más peculio hay disponible. La lección individual puede ser: si aún con sus defectos su periódico le gusta y le satisface, ayúdelo a sobrevivir manteniendo su afición a él. La lealtad le rendirá frutos.
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