Opinión:¿Es solo crisis hospitalaria?El Roosevelt y el San Juan de Dios reflejan claramente el deterioro urbano en sus formas más diversas. Por: Edgar balsellsn
Nadie más que el gremio médico está enterado de los dolores y padecimientos de todo tipo que agobian a la sociedad guatemalteca. Hace ya un poco más de una década, las propuestas económicas y sociales de política apostaban a que gracias a diversos programas de endeudamiento externo, como uno denominado Programa Sectorial de Salud, la situación en 2006, precisamente en estos días, iba a estar resuelta en un gran trecho.
La cantaleta iba más o menos en este sentido: “se efectúa un notable esfuerzo monetario y fiscal y se ajustan todas las cuentas, además de focalizar el gasto público en sistemas preventivos y centros de atención primaria. Se crea una canasta de servicios de salud, y poco a poco, en la medida que los ingresos de la gente se recuperen, y la inflación se controle gracias a la sacrosanta estabilidad macroeconómica, se acudirá a los servicios privados”. A un buen grupo de esos tecnócratas los invitaría, precisamente a sentarse por unas horas en una banca del Roosevelt, o lo que es más, a recurrir a sus servicios en un momento de gravedad y de extrema necesidad. El Roosevelt y el San Juan de Dios reflejan claramente el deterioro urbano en sus formas más diversas: las necesidades de atención pública son crecientes, las enfermedades son diversas, y pareciera ser que la oferta de servicios privados, no puede ni por asomo entrecruzarse en algún punto con la megademanda de servicios públicos, compuesta de ejércitos de personas de todas las edades y todo tipo de padecimientos: desde sida hasta enfermedades respiratorias comunes. Citando a Richard Wilkinson, un experto en temas de salud y sociedad, el notable maestro Anthony Giddens asevera que las sociedades más sanas del mundo no están en los países más ricos, sino en aquellos en los que la renta está distribuida de forma más uniforme y donde más altos son los niveles de cohesión social. Y es que Wilkinson indica la existencia de una relación clara entre los índices de mortalidad y las pautas de distribución de la renta, siendo que países como Japón y Suecia, disfrutan de mejores niveles de salud, comparado con cualquier país de América Latina, incluyendo por supuesto a la desigual Guatemala. Al igual que lo que sucede en la educación, a pesar de que las recomendaciones en torno al gasto público se ubican en los “niveles primarios”, pareciera ser que los temas de los institutos públicos, de la educación media, así como por supuesto de los hospitales públicos, estarán presentes para rato, siendo entonces que las profecías de las pitonisas de la modernización sectorial simplemente: ¡no se cumplieron! Agregar comentario: |
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