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Cambio de generación

De ambos recibí apoyo en momentos diferentes.

Por: Irmalicia Velásquez Nimatuj

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A mitad de la semana pasada ingresé a la capital por la carretera Interamericana. Y al transitar por la Roosevelt sentí un tremendo vacío, lo que otras veces ha sido un recorrido normal se convirtió en un espacio triste –a pesar que el sol bañaba la ciudad– porque me remarcó la separación física de dos seres cercanos, quienes a lo largo de su camino se convirtieron en ejemplo dentro y fuera de la sociedad k’iche’ de Quetzaltenango.

La más reciente en marcharse fue Alicia Aguilar Suchi, proveniente de una familia de comerciantes. Ella era la menor de seis hermanos y desde pequeña aprendió el arte del comercio, desde donde trabajó y apoyó a su familia. Su padre Manuel Aguilar, fue durante dos períodos cofrade mayor de la Cofradía de El Niño del Santísimo. La participación activa de sus progenitores en la religiosidad le influyó para que fuera activa en diversas expresiones de la Iglesia católica.

Al casarse se trasladó a la capital y desde allí cumplió funciones simultáneas, junto a su esposo José Jiménez, entre ellas: ser bastión de su hogar; trabajar en la Iglesia católica apoyando a jóvenes, parejas, enfermos y ancianos. Y compartir su casa con miembros de su familia, que emigraban a la capital a estudiar o a trabajar.

Unas semanas antes se marchó Rómulo Rojas Sacor, miembro de una familia de comerciantes y artesanos k’iche’s. Él cumplió varias responsabilidades en su espacio social, entre los que sobresalen apoyar la construcción de espacios físicos para la rehabilitación integral de hombres que enfrentan la enfermedad del alcoholismo. A partir de su matrimonio con Cleotilde Ajqui Chávez, fueron activos en el Movimiento Familiar Cristiano desde donde apoyaron a cientos de parejas en el proceso de construir un hogar. La entrega de ambos les llevó a tener más de 430 ahijados.

Don Rómulo estuvo en mi vida desde que tengo uso de razón, y doña Alicia me recibió con cariño y respeto desde el primer día que llegué a su familia. De ambos recibí apoyo en momentos diferentes. De ella agradezco la fortaleza que me impregnó para continuar caminando cuando mi vida se escapaba por una ventana. Hoy en mi familia y en la comunidad k’iche’ vivimos un cambio de generación. Los que se van nos heredan un significativo ejemplo y quienes nos quedamos, sabemos que no será fácil llegar a esos niveles.
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1 comentarios:

  1. Samuel Caraballo:
    Pienso que el cambio de generacion momentaneamente nos deja sin herramientas para proseguir lo que hicieron nuestros antecesores. Sin embargo, la realidad es que la fuerza que nos da el recuerdo de esos que fueron nuestros ejemplos, nos ayuda a seguir adelante y enfrentando los retos que nos propone la historia.<BR>Esos que ya se fueron pensaron lo mismo cuando tuvieron que sustituir a su generacion anterior. Ellos con valor y temor simultaneo aceptaron el reto que la vida le ofrecia y salieron airosos. Tambien nosotros lo lograremos, solo nos reta continuar y hacer de nuestra mision una pertinente e inclusiva para todos y todas.<BR><BR>Bendiciones Amiga,<BR><BR>Samuel C.

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