Opinión:La Presidencia del BanguatLos ilusos que seguimos soñando con la importancia de las “reglas”. Por: Hugo Maúl R.
¿Por qué es tan importante dicho nombramiento? ¿Por qué no da lo mismo una persona que otra? Cuando las “reglas del juego” funcionan adecuadamente, los “nombres” salen sobrando. Los resultados no dependen de la personas, sino de las instituciones. En el caso del Banguat, a pesar de las reformas del pasado reciente, no se ha eliminado del todo la influencia negativa que ciertas acciones económicas y políticas pueden tener sobre la forma en que opera dicha organización. Las limitaciones existentes, que definen los incentivos y oportunidades al alcance de los grupos de interés, hacen que el nombramiento del presidente de esa organización sea un asunto crucial. Dado que la estructura de reglas y procedimientos existentes no definen adecuadamente, y de manera anticipada, los mecanismos para impedir que ciertos grupos, en caso de tener el poder y/o la intención, modifiquen las reglas del juego en su favor, la presidencia del banco central es un asunto crucial para todos. Tanto los que abogan por la independencia del banco central como los grupos de interés que anhelan el control del mismo dependen, en última instancia, de las personas que toman las decisiones en dicha organización.
Ante dicho panorama resulta claro que, por más capacidad técnica, buena voluntad y compromiso tenga la persona que resulte designada para presidir el Banguat o quienes integran la Junta Monetaria, lo que finalmente haga el banco central sigue siendo, en el mediano y largo plazo, un delicado asunto de economía política, de juego de intereses. Dado este contexto, la reflexión de Mancur Olson de la semana pasada vuelve a ser obligatoria: “¿Por qué algunas naciones son ricas mientras otras son pobres?, la idea clave es que las naciones producen dentro de sus fronteras no aquello que la dotación de recursos permite, sino aquello que las instituciones y las políticas públicas permiten”. Donde lo que una institución permite es función de los mecanismos que permiten bloquear eficazmente las amenazas de cambio de reglas del juego por parte quienes se ven limitados por las mismas. ¿Existen tales mecanismos en el caso del Banguat? ¿Funcionan eficazmente? ¿Al punto que es irrelevante el nombre y filiación de quienes ocupen un lugar en la Junta Monetaria? No lo parece. Pero a lo mejor, los que estamos equivocados somos los que no “entendemos” cómo se “juega el juego”. Los ilusos que seguimos soñando con la importancia de las “reglas” para garantizar un juego justo y beneficioso para todos, los que nunca vamos a comprender la “importancia” de la discrecionalidad como forma de “jugar el juego”. Agregar comentario: |
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