Para obstaculizar inmediatamente el robo de celulares, el presidente Berger debe llamar a su despacho a los gerentes de las empresas de telefonía celular y decirles: “A la empresa que active un celular y que no exija la factura original se les cancelará la franquicia para operar en Guatemala”, y punto. Con esto, los celulares robados ya no tendrán ningún valor y se acabó el robo. Esto de que hay que presentar la denuncia en el Ministerio Público y con el documento que les entregan dirigirse a la empresa de telefonía para que lo desactiven permanentemente es ridículo; como que a todo el mundo le sobrara el tiempo. Por favor, hagan las cosas más simples.
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