Opinión:Ecuador y los candidatos “Espantacapitales“Un país donde sea fácil derribar a sus presidentes. Por: Andrés Oppenheimer*
Cuando llegué a Ecuador esta semana para moderar el primer debate presidencial en más de dos décadas, pensé que la mayoría de los candidatos habían aprendido alguna lección del caos político crónico del país, y harían propuestas constructivas para convertir esta nación en una democracia estable. ¡Cómo me equivoqué!Antes de entrar en el detalle sobre el alborotado debate de tres horas y media, ante una audiencia de 3 mil personas, permítanme explicarles por qué decidí comenzar preguntando a los cinco candidatos principales para las elecciones del 15 de octubre sobre el tema de la inestabilidad política.Ecuador ha tenido nada menos que siete presidentes en los últimos diez años. (Como curiosidad histórica, cuando le pregunté una vez a uno de ellos, Gustavo Noboa, si pensaba que terminaría su mandato, me contestó que él vivía como los miembros de “Alcohólicos Anónimos”: se tomaba las cosas un día por vez).Lo que es peor, los ministros y los viceministros cambian aún más a menudo: según un reciente estudio de Cedatos-Gallup International, en los últimos 15 meses ha habido 5 ministros de Economía y 4 ministros de Comercio Exterior, o sea un promedio de un ministro cada tres o cuatro meses. Los empresarios se quejan de que las reglas de juego cambian constantemente. En ese contexto, no es sorprendente que haya poca o ninguna inversión en este país, y que la pobreza sea gigantesca.
Mi pregunta a los candidatos –Fernando Rosero, Rafael Correa, Álvaro Noboa, Cynthia Viteri y León Roldos– era la siguiente: “Considerando que la mayoría de los recientes presidentes han sido tumbados por el Congreso, ¿se compromete usted a no apoyar ninguna acción legislativa para derrocar al nuevo Presidente, sea quien sea?’’ Para mi sorpresa, el candidato que más aplausos recibió –aunque hay que hacer la salvedad que probablemente había llenado el salón con sus acólitos– fue Rafael Correa, un ex ministro de Economía cercano al presidente venezolano, Hugo Chávez. Correa dijo que, contrariamente a la premisa de mi pregunta, lo que Ecuador necesita es hacer que sea más fácil derribar presidentes. “Si el gobernante no cumple el mandato popular porque ha sido un impostor, hay que sacarlo”, dijo Correa, arrancando el primer aplauso de la platea. “Hay que establecer la revocatoria del mandato en la Constitución. Por eso hay que convocar una Asamblea Nacional Constituyente. Hay que establecer la potestad del Congreso Nacional para sacar a un presidente”. Rosero, el candidato del ex presidente populista Abdalá Bucaram, que fue tumbado por “insanidad mental” y vive en el exilio enfrentando varias acusaciones de corrupción, dijo que la solución es permitir que el Presidente disuelva el Congreso. Viteri dijo que “gobernaré paralelamente al Congreso si este decide tomar otro camino”, y Roldós propuso permitir que se pueda echar al Presidente con dos tercios de los votos del Congreso. Que yo recuerde, nadie propuso aumentar los requerimientos legales para que el Congreso pueda tumbar un Presidente. Acto seguido, les pregunté qué propondrían para fortalecer el Estado de Derecho. ¿Se comprometen a que, si son electos, no echarán a los jueces de la Corte Suprema de sus cargos vitalicios, ni cancelarán contratos internacionales?, pregunté. Nuevamente, la mayoría de los candidatos reaccionaron en sentido contrario, diciendo que los jueces de la Corte Suprema deberían ser echados si no hacen bien su trabajo. Varios candidatos hablaron de “refundar el país” con una nueva Asamblea Constituyente, como se hizo en Venezuela y se está haciendo en Bolivia.‘”Nosotros vamos a una reestructuración del Poder Judicial...Voy por la nacionalización del petróleo’”, dijo Rosero. Minutos después, fue abucheado y alguien en la audiencia gritó algo señalando que el partido de Bucaram había robado a diestra y siniestra desde el poder. Mi conclusión: Ecuador, como muchos países que viven del petróleo, es terreno fértil para políticos populistas, que proponen soluciones mágicas que no han funcionado en ningún lado. Qué ironía: en momentos en que los países que más éxito están teniendo en reducir la pobreza –desde los capitalistas España y Chile hasta los comunistas China y Vietnam– lo están haciendo mediante la captación masiva de inversiones, muchos políticos ecuatorianos parecen estar compitiendo por espantar las inversiones. No se me ocurre una fórmula mejor para que el país se quede cada vez más atrás del resto del mundo, y tenga cada vez más pobres. *El corresponsal extranjero y columnista de The Miami Herald y El Nuevo Herald Agregar comentario: |
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