En la columna escrita por Gustavo Berganza el martes 22 veo un poco más de lo que ya ocurrió en la fase de rodaje: el ataque sibilino sin preguntar antes, dando por hecho 1) que nos hemos forrado, 2) que las Estrellas no han sacado nada, 3) que no hemos hecho nada por ayudarlas, y 4) que yo no era nadie y ahora me han llovido los contratos. Doy información concreta:
1. El documental ha costado unos 250 mil euros. A pesar de los premios, por los que hemos ingresado 3 mil euros, y el reconocimiento del público, nuestro documental será un gran fracaso económico.
2. Lo que las Estrellas han sacado por hacer la película es un asunto entre ellas y nosotros, exclusivamente. En cualquier caso, quien haya visto el documental podrá comprobar que las protagonistas no son personas cándidas, fáciles de engañar.
3. Soy periodista, no filántropo. Aún así, mucho se ha intentado hacer para beneficio de las Estrellas; por desgracia, los esfuerzos no han dado los frutos esperados, y eso es algo que intenté dejar claro en los párrafos que aparecen al final de la obra. Demasiados se preguntan qué hemos hecho nosotros por las Estrellas, en vez de preguntarse una sola vez qué pueden hacer por cualquiera de los miles como ellas que pasan cada día por su lado.
4. Antes de hacer esta película yo había rodado más de 40 documentales y escrito dos libros. Lejos de lloverme los contratos, hacer Estrellas me supuso rechazar ofertas de trabajo y poner dinero de mi bolsillo; un dinero que, muy probablemente, voy a perder.
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