No quisiera ser pesimista, pero optimista no lo soy tampoco.
Amable Sánchez Torres
¿Y si de pronto, como quien ya está cansado de todo, Dios decidiera borrar el Universo de un manotazo? ¿Por qué no? En Génesis 6, 5-7 se lee: “Viendo Yavé cuánto había crecido la maldad del hombre sobre la Tierra y que su corazón no tramaba sino aviesos designios todo el día, se arrepintió de haber hecho al hombre en la Tierra, doliéndose grandemente en su corazón, y dijo:‘Voy a exterminar al hombre que creé de sobre la faz de la Tierra; y con el hombre, a los ganados, reptiles y hasta las aves del cielo, pues me pesa de haberlos hecho’”. Aunque haya de entenderse esto como un mito, no deja de ser terrible. No hay razón alguna para pensar que no pueda volver a suceder. Entonces se salvaron Noé, su familia y una pareja de cuantos vivientes existían. (En Génesis, 6, 7 y 8 se narran los pasajes del diluvio, la inundación y la peripecia del arca). Más adelante, en Génesis 18 y 19, se narra la destrucción de Sodoma y Gomorra, porque, a pesar de las largas que Abraham pretendió dar al asunto, Yavé no encontró diez justos en el lugar. ¿Los encontraría hoy? Suena demasiado ingenuo atribuirle sentimientos humanos a Dios y concretamente arrepentirse de haber creado al hombre. Más, tomando en cuenta que, según Génesis 1, 31, “… vio Dios ser muy bueno cuanto había hecho, y hubo tarde y mañana día sexto”. ¿Qué clase de misterio es este? ¿Cuánto bien y cuánto mal es capaz de hacer el hombre? Ante el rumbo que parecen tomar los acontecimientos –esa serie ininterrumpida de catástrofes humanas y ecológicas, de las que, ya directa, ya indirectamente, solo el hombre es protagonista– no resulta descabellado pensar que el fin podría ocurrir en cualquier momento. Aún así, me atrevo a ver esto como lo más sencillo y natural. El hecho no me inquieta ni me hace pensar en términos de temor o de alarma. Hay algo que golpea más mi curiosidad. Supongamos que Dios da el manotazo y… ¡borrón y cuenta nueva! ¿Cómo y cuándo empezaría la cuenta? ¿Cuáles serían sus resultados? ¿Volvería Dios a solazarse en su creación como al principio? ¿Se arrepentiría otra vez de haber creado al hombre? ¿Está condenado el hombre a repetir la Historia? Si está condenado, ¿qué otro remedio le queda? Si no le queda otro remedio, ¿quién puede pedirle cuentas de lo que haga? ¿Tendrá Dios razón para volver a destruirlo? ¿No parece esto más un juego de niños que el plan de un Dios justo y perfecto?
No quisiera ser pesimista, pero optimista no lo soy tampoco. Hay muchos signos negativos que marcan el rostro de la humanidad. ¿Que siempre ha sido así? Eso no me consuela en absoluto. La humanidad no es algo abstracto y lejano, sino la suma de este y aquel y aquel, que empieza por los que están más próximos, con nombre y apellidos específicos, penas y problemas específicos. La humanidad pueden ser diez mil millones o simplemente diez individuos. ¿Justos, injustos? Ese es el único y verdadero problema.
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