Opinión:El mundo no admite toleranciaHan callado al Papa y arrinconado al pluralismo. Por: Gustavo Berganza
El primer caso fue Salman Rushdie. Ustedes recordarán que el propio ayatollah Jomeini decretó una fatwa contra el escritor indo-británico cuando este publicó Los versos satánicos. Años más tarde empezaría el remezón fundamentalista en Argelia, con la victoria electoral del Frente Islámico de Salvación y el posterior golpe del Ejército argelino, que le impidió asumir el gobierno. El país se desangró en una larga matanza en la que cayeron militantes islámicos y también argelinos laicos, a quienes los fundamentalistas eliminaron por haber adoptado hábitos occidentales.
Los casos más recientes fueron el de Teo Van Gogh, en Holanda, asesinado por filmar un documental que denuncia la condición de la mujer en el mundo islámico. No olvidemos tampoco el remezón que se desató este año porque periódicos europeos publicaron caricaturas haciendo mofa de Mahoma. Y en lo que va de este mes ya hay dos casos: la reculada del papa Ratzinger, posterior a su crítica contra quienes utilizan el Islam para justificar la violencia, y la suspensión de una adaptación de la ópera Idomeneo en la que el director presenta las cabezas de Jesús y Mahoma como un tributo al dios Neptuno. Hay un conflicto entre la libertad de expresión, un concepto desarrollado en Occidente y postulado como común a todos los humanos, y la hipersensibilidad de la vertiente fundamentalista de un credo. Alrededor de esta exacerbación fundamentalista hay también factores políticos. Entre estos debe mencionarse el fracaso del socialismo nacionalista árabe para resolver los problemas de esas sociedades. Y, para agravar más las cosas, la derrota de los estados árabes a manos de Israel y la nula acción árabe en ayudar a formar el Estado palestino. La fe en los estados laicos que sucedieron a la descolonización de la zona se trasladó a las promesa reivindicativa de una interpretación radical del Corán que persigue construir la comunidad universal islámica de creyentes, la umma, por encima de cualquier frontera política. Por supuesto, esa construcción de la umma pasa por el establecimiento de gobiernos teocráticos y la supresión de los infieles. La torpe invasión a Irak y el papel tan negativo que Estados Unidos juega en el tema palestino exacerban a los fundamentalistas, que tienen el número suficiente y el nivel de compromiso necesario para alimentar a cuanto grupo terrorista se organice para combatir al “Gran Satán” que es EE.UU. Y, de paso, hacer retroceder las libertades y derechos inspiradores de los estados occidentales. El clima está tan enrarecido que la tolerancia y el pluralismo necesarios para desarrollar la creación artística, la acción política competitiva y la reflexión libre no encuentra una contraparte en el mundo islámico. Para infortunio de la humanidad, cada vez se confirma que vivimos en un mundo donde priva la intolerancia y se reducen nuestras libertades. Agregar comentario: |
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