Muchos de los que temen a Dios lo adoran a él. Opulentos empresarios y políticos coronados acuden a su templo. Harold Caballeros, abogado egresado de la Universidad Francisco Marroquín, presidía hasta hace unos días El Shaddai, una de las iglesias más prósperas del país, la cual ha abandonado por un proyecto político: la imagen de una Guatemala perfecta que colmó su mente hace casi tres décadas.
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