La Ciudad de Quetzaltenango como espacio social fue fundada, aproximadamente, mil años antes de la conquista española. Como territorio de interacción humana y comercial pertenecía a los mames, lo llamaban Culaha´ y fue construido en una laguna que se fue sedimentando. Cuando los k´iche´, como parte de su avance territorial, lo incorporaron a su señorío, la denominan Xelajuj Kej. Pero en crónicas indígenas, títulos reales o de tierras se le denomina, aunque con similitudes, de diferente manera.
A su arribo, Pedro de Alvarado le preguntó a los indígenas tlazcaltecas que los acompañaba ¿cuál es el nombre de ese lugar? Y le respondieron: “Quetzaltenanco es como se llama señor”. En 1985 la Asamblea Constituyente le dio el título de ciudad. Además, de tener una larga historia como asentamiento humano, también se ha caracterizado por tener una historia de relaciones y conflictos raciales.
Durante los tres siglos de la colonización -según el historiador Greg Grandin- fue un lugar donde la población k´iche´ contribuyó a la formación del Estado guatemalteco a través de un nacionalismo indígena alterno. Y las acciones políticas de esta elite estuvieron minuciosamente tejidas en el plano local para impactar en el nacional.
Desempolvando vidas de artesanos y de mujeres comerciantes indígenas se evidencian las complejas relaciones de dependencia y de conflicto entre k´iche´, criollos y mestizos.
En la época Liberal esta elite perdió parte significativa de su poder político al anulársele su alcaldía indígena en 1894, poder que intentó recuperar con la Revolución de 1944, pero sin lograrlo. Con la contrarrevolución, un sector intenta ganar espacios políticos uniéndose al Movimiento de Liberación Nacional, pero tampoco avanzan. Sin embargo, sus infortunios políticos no les impiden acumular capital.
La capacidad económica de esta elite fue recogida por Eduardo Galeano, cuando visitó la ciudad en 1967 y escribió: la ascendente burguesía india de Quetzaltenango, confirma por excepción la situación que viven los herederos de los mayas. ¿Descubrirán la identidad que los une a los demás guatemaltecos explotados por la oligarquía y el imperialismo? ¿Lucharan alguna vez, hombro con hombro, junto a los demás campesinos y obreros de Guatemala contra sus opresores criollos y extranjeros?
A algunas de las apuestas políticas de esta elite me referiré en los próximos artículos.
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