El lunes 11 de diciembre, Luis Alberto Reyes, ex subcomisario policíaco, murió en un sector de la zona 13, cerca del Aeropuerto Internacional La Aurora, después de que dos hombres lo atacaron para robarle su arma de fuego.
Ese mismo día fue capturado el nicaragúense Jorge Rodríguez, en la zona 9, cuando fue sorprendido a inmediaciones de la avenida La Reforma portando una pistola sin el permiso correspondiente.
Según las estadísticas que maneja la Policía Nacional Civil (PNC), a diario ocurren un promedio de diez casos similares a los narrados anteriormente, con la diferencia que no siempre hay víctimas mortales.
En el transcurso del año, las cifras de armas recuperadas alcanzan, hasta principios de diciembre, 3 mil 484. Con un promedio de 316 por mes o diez al día. Según el subdirector de Seguridad Pública, Henry López, la mayoría de artefactos son pistolas 9 milímetros y revólveres. “Muchas armas son confiscadas a pandilleros o a integrantes del crimen organizado de menor categoría, entiéndase robacarros, extorsionistas o ladrones de mercadería. Cuando hablamos de narcotraficantes, los calibres son más grandes: fusiles de asalto AK47, M16; AR 15 o pistolas calibre 45 milímetros”.
Un arma de dos filos
Jorge Reyes, jefe de uno de los cuatro grupos de investigadores de homicidios, dice que portar arma de fuego es protección y riesgo a la vez, ya que han identificado más de cien casos de personas que han sido asesinadas por robarles su arma de fuego. “La mayoría son guardias de comercios o personas particulares que muestran la pistola. Entonces, los delincuentes prefieren matarlos antes que ellos les disparen”. Añadió que saben que quienes realizan estos hechos, en su mayoría, son pandilleros juveniles.
Según la estadística que maneja la Subdirección de Seguridad Pública, hasta finales de noviembre se tenía el registro del robo de 3 mil 406 armas de fuego. Autoridades de la División de Investigación Criminal (Dinc) afirman que el 80 por ciento de los asesinatos se ejecutan con armas de fuego.
“Ocho de cada diez cadáveres tienen heridas de arma de fuego. El resto se divide entre arma blanca, golpes y en los últimos tiempos, estrangulamiento”, afirma un investigador.
Reyes dice que han determinado que los sicarios utilizan, en su mayoría, armas de fuego registradas, pero con algunos cambios en el percutor y cañón de la pistola.
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