En esta Guatemala nuestra en que nadie es responsable de nada, resulta ahora que los Consejos de Administración no tienen responsabilidad alguna por el manejo que hagan de las empresas que “administran” –lo de Consejo de “Administración” pareciera ser un eufemismo– y que esta responsabilidad recae exclusivamente en los gerentes, lo que llevado al sector público significa que ninguna responsabilidad tiene el “Presidente” del Banco de Guatemala por lo que “preside”, siendo esto responsabilidad exclusiva del equipo gerencial.
La verdad de las cosas es que, si así fuera, sobrarían los Consejos de Administración de las entidades mercantiles y buen dinero podrían ahorrarse las distintas sociedades prescindiendo de estos, quedando su administración en manos exclusivas de los gerentes que, a la postre –por lo visto– son los únicos responsables del manejo empresarial y societario.
Si así fuera, sería dineral el que podríamos economizarnos en el sector público –el que dicho sea de paso, se sufraga con nuestros impuestos– con la supresión de la Presidencia del Banco de Guatemala, así como de todos los cargos de “suprema dirección”, léase Junta Monetaria, que existen en nuestro sistema de banca central, puesto que, a la postre, tal la tesis, son exclusivamente los gerentes quienes cargan con el muerto de su manejo y dirección.
La pita se rompe por el extremo más delgado, dice el refrán, y vemos así, por ejemplo, que quienes se encuentran en prisión son los gerentes del Banco del Café. El Consejo de Administración –Consejo de Administración que supuestamente es quien administra las actividades gerenciales– máximo órgano de decisión de la entidad, ¡bien, gracias!
No abogo por la prisión de nadie, pero señalo el desatino.
El mismo esquema quiere repetirse en el caso de la falta de efectivo que se ha dado en el sistema bancario, responsabilidad esta del Banco de Guatemala, cabeza de nuestro sistema de banca central. Se pretende que la responsabilidad, toda la responsabilidad, recaiga con exclusividad sobre la gerencia de la institución puesto que “presidir” el sistema de banca central, al parecer, no conlleva responsabilidad alguna y puede presidirse con absoluta impunidad... sale sobrando que el Artículo 32 de la Ley Orgánica del Banco de Guatemala establezca que el Gerente General responderá del correcto y eficaz funcionamiento del Banco ante el Presidente y la Junta Monetaria, puesto que ni la Junta Monetaria ni el Presidente asumen, por lo visto, responsabilidad alguna del control que ejercen. El Gerente responde ante ellos, pero ellos tienen que responder ante nosotros.
Se ha tomado el rábano por las hojas. María Antonieta, la nuestra, la Presidenta del Banco de Guatemala, tuvo una actitud muy poco afortunada en la crisis que se sufre por la falta de efectivo, similar a la tenida por María Antonieta, la francesa, quien enterada de que el pueblo se quejaba de hambre por falta de pan no tuvo mejor idea que preguntarse que por qué, entonces, no comían pasteles… la Presidenta del Banco de Guatemala, ante la angustiante falta de billetes que se hizo crítica y dramática, se permitió sugerir, repitiendo la historia, que se pagase entonces con tarjeta de crédito o con cheque…
La Presidenta del Banco de Guatemala reaccionó adecuadamente en el caso de la infame campaña negra que trató de articularse en contra del G&T Continental pero no así en la crisis de la falta de efectivo que afectó al sistema bancario y que ha ocasionado tantísimos daños y perjuicios.
Lo que está en discusión no es la preparación académica ni la hoja de vida de la Presidenta del Banco de Guatemala, sino su responsabilidad en cuanto al correcto y eficaz funcionamiento de la institución; la falta de efectivo no denota un manejo correcto ni eficaz, ¿no les parece? Se discute también el hecho de su pleno conocimiento del asunto con más que suficiente antelación, puesto que si bien asumió la Presidencia en octubre, formaba parte de la Junta Monetaria en su calidad de Ministra de Finanzas Públicas, desde hace tres años, Junta que por mandato legal expreso, Artículo 13 de la ley, ejerce la dirección “Suprema” del Banco de Guatemala.
Anuncia la Presidenta, lo hace ahora, que el 23 de enero se tendrán billetes suficientes, por lo que se hace imperativo emplazarla con esta elemental pregunta: ¿cuándo colocó entonces la orden para hacerlo posible?
Que recae tan solo sobre los gerentes la responsabilidad del correcto y eficaz manejo de las entidades mercantiles y de las instituciones del Estado… ¡Mamolas!
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