Opinión:
Fritz García–Gallont ha empezado a coquetear con Álvaro Colom. Al candidato de la plateada cabellera no le disgustaría ser el vicepresidente de una coalición UNE-Unionistas. Me quedo corto: al Unionismo le fascinaría lograr esa alianza, porque corre el riesgo de reducirse a su mínima expresión.
¿Y saben ustedes por qué? Porque el Unionista más que un partido es un comité cívico con representación en el Congreso. Pero con una representación sumamente precaria, en términos de las circunscripciones electorales que abarca, el número de diputados y, lo que es más importante aún, el número de votos que es capaz de lograr. El mercadeo político del Unionismo se funda en el mito de ser la única entidad capaz de garantizarle a cualquier candidato los votos de la capital y de buena parte del departamento de Guatemala. Pero como esto es un mito, tiene un altísimo componente de fantasía. Si analizamos los datos de las últimas elecciones vemos que el mentado león del distrito central no es como se pinta. Un primer indicador lo tenemos en su bancada de diputados, integrada por cinco representantes de los cuales únicamente uno entró al Congreso en representación de la capital: Carlos Valle. Apenas 1 de 11 posibles. En cuanto al departamento de Guatemala, el Unionismo sólo logró colar a Pablo Duarte, una curul entre 17. En términos de Listado Nacional, de 22 diputaciones en disputa, al Unionismo le correspondieron solamente dos, la de Marco Antonio Solares y la de Mariano Rayo. El único diputado electo en un distrito fuera de los confines del área metropolitana fue Ramiro García de Paz, por Alta Verapaz. En términos de votos, la situación no es tampoco muy halagüeña para avalar las ambiciones de García–Gallont y compañeros. Álvaro Arzú, el máximo líder del partido, fue electo con 412 mil 893 votos equivalentes al 34 por ciento del total de votos válidos, un resultado que puede parecer bueno si no se compara con el obtenido por Jorge Briz, quien sin haber sido antes alcalde ni Presidente logró, en su primera competencia por un puesto de elección popular, el 24 por ciento de votos válidos. Todos sabemos que en una elección el carisma no se endosa y en septiembre no será Arzú el que compita en un ticket presidencial, sino García–Gallont. Esto torna aún más desolador el panorama unionista: como presidenciable Fritz apenas obtuvo en la capital 9 mil 055 votos, poco más del 3 por ciento del total de papeletas válidas. Es muy probable que Álvaro Arzú sea reelecto alcalde. Ha hecho un buen trabajo al frente de TuMuni y, además, se ve que tiene un plan claro sobre lo que desea lograr en la ciudad. Que no se comparta por algunos sectores, esos son otros cien pesos, pero nadie puede negar que TuMuni se está moviendo en una dirección precisa. No obstante, los monumentales atascos que ocasiona la construcción del Transmetro pueden reducir su caudal electoral. El eventual fracaso del Transmetro pesará en el futuro electoral de García–Gallont, dado que es él quien está –junto con Enrique Godoy– a cargo de este proyecto. Si uno se guía por los resultados del unionismo en las anteriores elecciones y toma en cuenta el escaso porcentaje de preferencias que tiene García–Gallont en las encuestas, llega a la conclusión de que aliarse a este partido no le agrega a las posibilidades de ningún candidato. El beneficio de una alianza es más para los unionistas que para el partido que los acoja. Agregar comentario: |
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