Celebré los diez años de la firma de los Acuerdos de Paz en el interior del país. Ya no existe el acoso entre dos fuegos, manipulaciones, extorsiones, miedo y coacción. Pero los retos son muchos y muy grandes. No existen las condiciones básicas para el desarrollo integral, la participación y autoexpresión de todos los ciudadanos. El reto de convertir al Estado de un simple Estado de legalidad, dueño de vidas y haciendas, con un conjunto de leyes positivas que pretenden el bienestar y lo único que logran es mantener el status quo de falta de igualdad, a un Estado de derecho con verdaderas instituciones democráticas que respeten la vida, la familia, la libertad y la propiedad. Vamos para adelante Guatemala, solo con trabajo, esfuerzo, creatividad (y el favor de Dios) lograremos la patria que queremos.
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