Muchas leyes contemplan las distintas clases de aguas y sus usos domésticos.
F. Villagrán Kramer
Hace algunos años asistiendo a un evento académico en Jamaica, transitando por las goteras de Kingston la capital, vimos, primero, el círculo de ladrillo que protegía la boca de un pozo de agua y cerca, una señora que lavaba en un balde algunos trastos, por lo que le preguntamos si todos los vecinos también tenían pozos para surtirse de aguas y nos contestó: antes –durante la colonia– la oficina colonial daba sin mucho problema autorización para perforar un pozo, siempre que no hubiere otro como a 25 yardas a la redonda. Hoy, obtener el permiso es más complicado porque en el bloque de casas no pueden haber más que un número limitado de pozos. Recuérdese que vivimos en una isla y que hay que usar el agua que nos viene del cielo a las montañas y de ellas a la city.
Para mí fue una valiosa lección sobre administración del agua y me pregunté si en Guatemala podría la Municipalidad regular la apertura de pozos en el patio de las casas y cobrar el consumo, instalando medidores. Ciertamente, el tema del agua es uno, y el problema del agua es otro, aun cuando, cabe decirlo, están interrelacionados. Por ejemplo, en la capital y en muchas poblaciones del interior de la república, “Hay camiones que venden agua cristalina y pura en tambos grandes, medianos y pequeños” surtiendo o no la casa con agua municipal. En muchos barrios de la capital los y las vecinas compran cada día o cada dos o más días el agua que requieren, estando dispuestas a pagar –por si no han pagado ya– la instalación y el servicio de agua municipal. Sin embargo, no logran el servicio porque el agua es escasa.
El tema lleva a reparar en que, a medida que crece la población en un país en desarrollo así aumenta el consumo y el desperdicio del agua. Pareciere que el crecimiento poblacional genera, en muchos países en vías de desarrollo, una práctica que responde a las necesidades de agua en las áreas rurales y urbanas y paralelamente otra que tolera, en los centros urbanos, el desperdicio del agua potable. Si no veamos lo que en muchos hogares pasa. El chorro de agua, fría o caliente según sea la fortuna del usuario y que él o ella dejan correr libremente en la regadera mientras se bañan o el chorro abierto en el lavamos mientras lavan las manos o los dientes y en la cocina igualmente mientras secan una sartén, son ejemplos comunes en muchas partes.
Desde luego, también se escuchan o se leen las quejas de los hombres del campo y de los habitantes de los barrios populares de que los cursos de agua en los ríos decrecen y casi desaparecen o desaparecen del todo en verano en distintas partes del país, o que el Municipio se ve forzado a racionar el agua porque esta “ya no alcanza”. El rosario de quejas y lamentos es, desde luego, largo, explicable y justificable. Lo grave es que las soluciones no están a la vuelta de la esquina. Toma tiempo implementarlas, cual son, por ejemplo, las que en otros países se establecen en el marco de leyes de aguas.
Muchas leyes contemplan las distintas clases de aguas –potable, no potable– y sus usos domésticos, industriales, en parques públicos, en sistemas para emergencias, como un fuego en un edificio o casa, etcétera; lo que obliga a invertir recursos en distintas fuentes de captación, en reservorios o presas en áreas con colinas y montañas, a fin de conservar e incrementar con el agua de lluvias los caudales disponibles.
Y es precisamente esto último lo que constituye para Guatemala un regalo de la naturaleza que nos permite construir represas, aprovechando los barrancos así como acueductos. En ambos, nuestro país cuenta con experiencia y materiales de construcción, por lo que nos queda por resolver el problema de quién es el agua del municipio en cuya jurisdicción se extrae por lo que tiene derecho a regalías o de los propietarios de los inmuebles de los cuales se extrae el agua. Sugerimos al lector charlar esto con sus hijos.
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1 comentarios:
lfgb: (2011-03-28 12:59:28 horas)
la verdad es que muchas veces las personas no les importa el recurso agua, ya que desperdician mucho, sin pensar en sus futuras generaciones. yo pienso que para poder cambiar todo esto se debe de comenzar desde el hogar..........
1 comentarios: