El negocio de los moteles se ha mantenido entre lo oculto y la censura: nadie habla de ellos, aunque todos saben en dónde están y para qué sirven. Y si bajo esa política son empresas envidiablemente rentables, ¿qué resultados daría hacer lo contrario? Una marca guatemalteca se lanzó a la aventura de romper los moldes y de expandirse. Es un autohotel, sí, y el primero en Latinoamérica que vende franquicias.
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