Es un paso por “dar la apariencia de ser un país legal”.
Hugo Maúl R.
El funcionario a cargo de la operación indicó que este es un paso más “por convertir (nos) en un país legal” y destacó que a pesar de los esfuerzos emprendidos por el organismo que dirige, “luchamos contra un enemigo al que no le conocemos la cara, pues las mafias que dirigen este negocio… son muy poderosas”. Asimismo, “pidió un mayor esfuerzo y voluntad política al Estado… (para) tener más impacto… contra este delito…”. Dicho así, pareciera que se trata de algo relacionado con la seguridad nacional. ¿Quién podría dudar de la necesidad de convertirnos en un país legal? ¿De la necesidad de combatir a un enemigo al que no le conocemos el rostro? Cualquier acción se justifica en nombre de la ley, como por ejemplo que “un total de 450 mil discos compactos, 280 mil películas en formato DVD y VCD; 95 mil videojuegos; 1 millón 200 mil unidades de papelería; 50 mil carátulas… fueran destruidos”.
Es fácil este tipo de lectura cuando no se depende de un trabajo informal para llevar el sustento diario a casa. Cuando no se tiene necesidad de cuestionar la legitimidad de la ley para poder sobrevivir. Sin embargo, cuando se juzga lo sucedido con los vendedores informales desde otro punto de vista, tomando en cuenta la evolución reciente del problema y sus raíces institucionales, la lectura cambia. Más que un “paso por convertirnos en un país legal”, es un paso por “dar la apariencia de ser un país legal”. Más que luchar “contra un enemigo al que no le conocemos la cara” es una guerra contra “personas trabajadoras a las que queremos ignorar”. No sólo habría que decir que “las mafias que dirigen este negocio son muy poderosas”, sino aceptar también que esa es la razón por la cual resulta más fácil “perseguir al eslabón más débil de la cadena”. Solicitar “un mayor esfuerzo y voluntad política al Estado… (para) tener más impacto… contra este delito” debería entenderse como “perseguir, lastimar, golpear y expoliar a trabajadores honrados”.
A pesar de las coincidencias con el caso guatemalteco, las partes entrecomilladas del primer párrafo se refieren a la posición oficial del Superintendente del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria de Venezuela (Seniat). Institución que, la semana pasada, al igual que nuestro gobierno, le declaró la guerra a la “piratería”. Queriendo negar con sus acciones que la verdadera “revolución” consiste en generar más y mejores empleos, no en transformar a personas trabajadoras en delincuentes.
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7 comentarios:
Manuel Aler: (2007-02-12 17:32:38 horas)
Muy bien por el análisis. Nada se resuelve con ROBARLES la mercadería, en la que han invertido la vida, a los comerciantes informales. Los verdaderos peces gordos de la piratería no se encuentran en la 6a. Avenida de la zona 1. Posiblemente juegan golf y departen en el mismo club con Berger, Florido, Lacs y el embajador gringo.
josue collado: (2007-02-12 12:01:51 horas)
este tipo de acciones lo que hacen es aumentar la delincuencia debido a que mucha de esta gente se queda sin trabajo y que le queda pues robar
maria nieves cano: (2007-02-12 11:58:38 horas)
AQUI EL MAS AFECTADO ES EL ALCALDE ARZU, DEBIDO A QUE LOS AMBULANTES DE LA SEXTA SON UN CAUDAL IMPORTANTE PARA SU REELECCION
Sergio Garzaro: (2007-02-12 11:01:43 horas)
Para que en Guatemala, deje de existir la economía informal debe de haber oportunidad de empleo para todos, sueldos justos, y un crecimiento sostenido y equitativo, todo esto actualmente no sucede y la "valiente" acción policiaca de la 6ta. se hizo contra personas que el único delito es tratar de llevar el sustento minimo diario a sus familias.
Marcial Calderón: (2007-02-12 09:15:14 horas)
Excelente pensamiento Sr. Maul, ojalá personas como usted tuvieran el control del "disque" Gobierno. Antes que reprimir a los trabajadores informales deberían generar miles de puestos de trabajo y terminar totalmente con el "sub-empleo".
Sara Marroquín: (2007-02-12 08:57:26 horas)
Por que no empiezan por brindarles oportunidades reales a estas personas, que están ganandose la vida honradamente (digo, no les están quitando el alimento de la boca a las grandes empresas del entretenimiento). Lo que van a lograr es que tomen el camino mas facil, que es el de robar e integrarse a las maras para sentirse seguros y aceptados.
Raul R Enriquez: (2007-02-12 07:33:52 horas)
¡Muy bien por Hugo! Lamentablemente, para poder seguir recibiendo limosnas (perdón, "ayudas") los funcionarios locales TIENEN que cumplir las órdenes del Imperio. ¿Y los necesitados? ¡Que se aguanten!
7 comentarios: