laColumna: Follarismos
Si sufrimos de un dolor de muelas, vamos al dentista. Y al gastroenterólogo si nos duele el estómago. Sin embargo, nos da miedo ir al psicólogo, al psicoanalista o al psiquiatra cuando nos sentimos abrumados o tenemos algún problema personal, familiar o laboral, porque creemos que “eso es para locos” o “qué dirá mi familia”.
Visto el interés que el tema suscita y el poco conocimiento que tenemos al respecto, explicaré hoy, y los dos sábados venideros, cuáles son las diferencias que hay entre los distintos profesionales que se ocupan de la salud mental, esperando que sea de utilidad para los interesados. El psicólogo clínico es un profesional que ha estudiado el funcionamiento de la mente y del comportamiento humanos y, si es competente, estará en capacidad de guiar a las personas para que éstas resuelvan sus dificultades. Es deseable, sin embargo, que posea una formación suplementaria en psicoterapia, es decir, que sea psicólogo-psicoterapeuta. El psicoterapeuta es un experto (psicólogo, educador, médico, trabajador social, etc.) que se ha especializado en alguno de los diferentes métodos psicoterapéuticos que existen. De entre estos métodos, quizás el más famoso sea el psicoanálisis, aunque en los últimos 25 años han surgido otros, inspirados en distintos modelos (terapias cognitivas, sistémicas, integrativas, etc.). El psicoanalista es un psicoterapeuta que no necesariamente es psicólogo ni médico, pero que se ha capacitado en psicoanálisis. Sin embargo, muchos psicólogos y algunos psiquiatras practican este enfoque. El inconveniente de esta psicoterapia es que suele ser larga y costosa, y sus resultados no necesariamente superiores a otras, más cortas y menos onerosas (continuará). Agregar comentario: |
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