Actualidad: Nacionales
“Yo, la verdad, siempre me he complicado mucho. Ni en su casa creían que quisiera vivir con él. Es codo, egoísta, pesado, me decían. Era lindo. Todo su tiempo era para mí en los siete meses que fuimos novios. Luego, no. Cuando nos casamos, ya no. Nada. Vivíamos con su madre, tías, primas y él no movía un dedo. Tengo 20 años. Él 37. Y buena posición. No te vistas así, ¿qué van a decir de mí?, decía. Pero qué, si no respeta ni a su mamá. Ella fue pesada con él de niño, pero ahora...
Ahora él es grande y musculoso. Su mamá no le dice nada. Lo mío, yo no sé hasta dónde era amor y hasta dónde masoquismo. Voy al psicólogo a veces. Al principio me decía que yo no valía para nada. Yo soy inconstante en mi trabajo, pero estoy en paz. Insegura. Un poco celosa. Nunca le hice teatro, pero yo vivía insegura. En parte por un novio que tuve. En parte porque él me comparaba siempre con otras mujeres. Mis celos le daban derecho a ofenderme como quisiera, decía. A él le ofendían. Hasta me pegó en el último mes. Creo que el problema es que uno va permitiendo los gritos. Yo lloraba. Él me decía, como en las películas, todo lo que digas va a ser utilizado en tu contra. Me decía: ‘No llores, ya estás grande, no seas ridícula’. Me gritaba. Me decía: ‘Hablá, ¿no tenés cómo defenderte?’ Sus discusiones eran definitivas. Quería romper, no arreglar las cosas. Él me decía: ‘Decíselo a tu papá y que me dé y yo le doy y lo mato’. Aunque las pocas veces que me sacaba de casa, me llevaba como un trofeo. Como su complemento. Quería lucir lo que él mismo no valoraba. Se aprovechó de que yo lo quise demasiado. Me decía que soy una inútil. Yo sé que no lo soy. Tuve el valor para denunciarlo. Ahora que lo he dejado, sé que no tiene razón. Pero aún así es una voz constante que martiriza”. Agregar comentario: |
Más en esta sección
Poll ID 0 does not exist.
Mas enviados
Los más leidosLos más comentados
|
1 comentarios: