La noche del 22 de febrero, varias comunidades mayas celebrarán la llegada del Año Nuevo. Es el festejo de la entrada del Cargador del “Camino”, un camino que está a solo cinco años del inicio del “gran ciclo”, el cambio tan esperado por los pueblos indígenas.
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El tiempo es redondo
Para los mayas el tiempo no es lineal sino circular y está conformado por ciclos. La combinación de los calendarios de 260 y 365 días, por ejemplo, crea un ciclo mayor de 18 mil 980 días, al cual se le llama la rueda calendárica y que consiste en la coincidencia de día y numeral de ambos calendarios cada 52 años.
Debido a que el tiempo es “redondo” los mayas podían prever el futuro a través de profecías. “Es como un punto determinado en las vueltas de una serpiente enroscada: en ese lugar la vuelta se repite dos, tres o más veces, pues en cada doblez hay una similitud de hechos”, dice el Ajq’ijab’ Barrios en su obra El Libro del Destino, editada en 1999.
Las personas que aprenden la precisión para ajustar la cuenta larga y la cuenta corta y que según su nawal (espíritu) traen el don de la intuición, la visión y los sueños, tienen la obligación de convertirse en profetas. Y la profecía, señala Barrios, es inherente al mundo maya: los ciclos y la capacidad desarrollada de los ancianos para visualizar el porvenir han sido la llave para la sobrevivencia de las tradiciones. Y de ellos mismos.
Con base en sus profecías, los mayas establecieron el Tiku’, que consta de dos ciclos: el Oxlajuj Tiku’ que comprende 13 períodos de 52 años cada uno y es más conocido como los Trece Cielos. Y el B’olom Tiku’, de 9 períodos de 52 años, llamado también los Nueve Inframundos
El B’olom Tiku’ es un período negativo en el que impera el oscurantismo, el materialismo y el culto al egoísmo y la frivolidad. Es el período que comenzó el 17 de agosto de 1519, y está marcado con la invasión de la conquista española, y terminó la noche del 16 de agosto de 1987, expone Barrios, un guía espiritual de 55 años que ha recorrido 101 países para dar conferencias sobre la cosmovisión maya.
“El 17 de agosto de 1987 comenzó un período de cinco años llamado ‘el encaje’ y que fue de adaptación al nuevo ciclo. Y el 17 de agosto de 1992 comenzó el nuevo Oxlajuj Tiku’, que a su vez tuvo un lapso de nueve años que se denominó “la gestación” y que terminó la noche del 16 de agosto de 2001. Fue en ese lapso cuando Rigoberta Menchú obtuvo el Nobel de la Paz, se firmó la paz y los ojos del mundo se volvieron hacia los pueblos indígenas. Pero aún se necesita que transcurran 13 años a partir de esa fecha para que, en el año gregoriano 2014, entre a reinar un período de armonía y de retorno al orden natural”, agrega.
El gran ciclo
Además de la entrada del ciclo Tiku’ positivo, hay otro cambio de gran importancia que avizora el mundo maya. Se trata de la llegada del “nuevo gran ciclo” y que comenzará el 21 de diciembre de 2012, con el arribo del “Quinto Sol” o 13 Baktun (otra forma de ordenar el tiempo), un período de mucha importancia para los pueblos indígenas porque, según las profecías, posibilitará a los humanos ascender a un nivel espiritual de mucha armonía.
La llegada del Cargador del “Camino”, el cargador E, es la preparación de lo que marcará este nuevo gran ciclo de 400 años, estima Ronaldo Similox, un kaqchikel de 34 años que guía espiritualmente a los directivos del Fondo de Desarrollo Indígena Guatemalteco (Fodigua).
Actualmente, dice Similox, ya hay una marcada efervescencia de lo relacionado con el tema indígena. “En las últimas semanas hemos escuchado a Menchú hablar sobre su intención de alcanzar la Presidencia ya sea a través de una agrupación política o del movimiento indígena Winaq. En Guatemala, actualmente hay 32 entidades estatales que tienen que ver con el tema indígena y en el mundo estos pueblos han tenido mayor presencia, como en Bolivia”. Pero todo esto, coinciden los guías Ajq’ijab’, ha sido un proceso que está íntimamente ligado a la cosmovisión maya.
“Hay señales que nos indican que ya es el momento”, dice Similox. “Para el mundo maya, el tiempo es como una cuestión cíclica en donde las cosas tienen un apogeo (como la civilización maya), parecieran desaparecer y regresan. Y todo esto se reafirmará con el cambio de cargador y con el cambio de la nueva era en 2012”, añade. En todas las acciones de la vida “no hay nada casual”, todo está preparado por las fuerzas de la naturaleza y del cosmos, reitera Esteban Pop. No es casual, dice, que estos cambios se empiecen a dar, pero contrario a lo que muchos piensan acerca de que los mayas buscan retomar su poderío a través de puestos públicos, ese no es el objetivo, asevera. “No pretendemos ser presidentes ni ministros porque, aunque lo podemos ser, este no es un Estado indígena ni el sistema es precisamente el mejor. Lo que esperamos es que en este país, eminentemente bicultural más que pluricultural, lleguen por fin a respetarse la cultura ladina y la maya, que nos entendamos. El 12 Baktun ha sido un período en el que bajamos la guardia, permitimos que se nos marginara, que se nos faltara el respeto, pero la resistencia cultural ha sido valiosa y estamos de pie”.
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Hora de celebrar
El Año Nuevo Maya será celebrado desde la noche del jueves 22 de forma simultánea en diferentes puntos y comunidades del país. Instituciones con sede en la capital como Fodigua y la Academia de Lenguas Mayas también realizarán su festejo, pero la cobertura no abarca todo el país, aun cuando el 60 por ciento de Guatemala es población indígena.
Las celebraciones han sido silenciadas a lo largo del tiempo. Primero, la invasión española intentó exterminarlas y luego las reprimió el conflicto armado interno porque se consideraban subversivas, recapitula Leandro Yax, presidente del Fondo Indígena Latinoamericano. Ha influido también que la cosmovisión maya se ha calificado de paganismo y brujería, como una campaña sistemática de desprestigio”, añade Similox.
Con todo y esto, la celebración del Año Maya ha permanecido intacta y no se ha necesitado ni se necesitará de ningún decreto gubernamental que la institucionalice o que autorice un asueto para festejarlo. Las comunidades, cuenta Esteban Pop, se han organizado de tal forma que comienzan sus ceremonias por la noche, ya sea a nivel familiar o comunitario, y en las que participan ladinos e incluso extranjeros. Reciben al año, hacen sus peticiones, conviven, terminan en la madrugada, toman su desayuno y se van a trabajar.
Y así lo harán este viernes 23, cuando reciban al Nuevo Cargador y se acerquen más al cambio del gran ciclo, el ciclo del reencuentro, cuando las cosas, según los mayas, irán de otra manera, más balanceadas y justas. Porque los ciclos vuelven, aseguran, y el tiempo es redondo.
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