Actualidad: Estrategia & Negocios¡Hagan sus apuestas!Con el ánimo de ilustrar de una manera práctica las mejores opciones para inversión de corto plazo en 2007, varias firmas de la región fueron invitadas a responder acerca de un caso hipotético. Por: Estrategia & Negocios
Apuesta a lo fijo. Roberto Roa, gerente de comercialización de Scotia Inversiones de El Salvador, propuso como primera opción comprar “un certificado de inversión del Banco Agrícola, que ofrece un rendimiento del 6 por ciento a un plazo de dos años”.
Estos certificados son títulos de deuda emitidos por empresas salvadoreñas de cualquier sector de la economía, que ofrecen una tasa de interés, fija o ajustable, con el pago periódico de intereses y liquidación al vencimiento muy similares, en la práctica, a los de un depósito a plazo fijo de un banco. Roa explicó que en caso de que la empresa necesite liquidez, los títulos se podrían reportar en la Bolsa de Valores y captar los fondos necesarios a un costo financiero de alrededor del 6 por ciento. Al finalizar el plazo, concluyó, los certificados podrían venderse fácilmente en el mercado secundario de dicha Bolsa. Agregó que como la expectativa es que las tasas empiecen a bajar en 2007, sería posible incluso venderlos a un precio mayor para mejorar su rentabilidad. En el peor de los casos, comentó, se venderían al mismo precio de compra. Su segunda opción es invertir el monto en partes iguales, en reportos con garantía en acciones locales (CTE-Telecom, Caess, Banagrícola y la Corporación UBC Internacional), con un rendimiento del 7 por ciento y plazos de 30 días, que se renovarían continuamente a su vencimiento. Si la empresa necesita garantizar liquidez, sugirió hacer la primera colocación a plazos con diferencias de siete días, que a su vencimiento se colocarían a 30 días, para que siempre haya dinero disponible. Al justificar la segunda opción, Roa explicó que es casi imposible perder con ella, y que, en el peor de los casos, si el vendedor incumple su compromiso de devolver el dinero a los 30 días, el comprador se queda con las acciones (que se reportan a un precio de entre un 60 por ciento y un 80 por ciento de su precio de mercado). De todo un poco. César Augusto Córdova, jefe de corredores de Bolsa de Bursabac, sugirió invertir entre un 30 por ciento y un 40 por ciento –para cuidar la liquidez– en un producto de su portafolio de Carteras de Inversión (el nombre y forma salvadoreñas para Fondos Mutuos), un depósito a término fijo bancario (DTF) o el papel bursátil PBDBMI03 del Banco Multisectorial de Inversiones. Estos instrumentos, explicó, permiten indexar el portafolio a la tendencia de las tasas de interés del mercado. Aseguró que aun cuando la expectativa es que las tasas se estabilicen o incluso bajen, “siempre hay que tomar en cuenta elementos como las presiones inflacionarias, la desaceleración de la economía estadounidense y la incertidumbre política, entre otros, que pueden incrementar las tasas a mediano plazo”. Córdova mencionó además que “la tasa overnight de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) se ha mantenido en un 5.25 por ciento desde junio de 2006 y se está preparando para comenzar a bajarla en 2007, en al menos el 1 por ciento”. Argumentó que en esa circunstancia los títulos con tasa fija se vuelven más atractivos que los de tasa flotante y, en consecuencia, conviene colocar un 35 por ciento del monto en títulos CI-BAC10, el mismo certificado de inversión citado por Scotia Inversiones. La última parte del portafolio estaría dedicada a buscar altos retornos, explicó. Serían del 25 por ciento al 35 por ciento para invertir en acciones en los sectores energético o financiero, “porque vienen ofreciendo índices de retorno y capitalización muy atractivos”. Córdova prefirió las de Banagrícola, porque ha tenido un desempeño impresionante y la expectativa es que lo supere en 2007. A la vez, agregó, ofrece ventajas potenciales como la posibilidad de ejercer un derecho preferente y comprar acciones a su valor nominal, en caso de un llamado para aumento de capital. Deuda pública y fondo mutuo Previo a su opinión, Laura María López, jefa de Mercadeo y Administración de Cartera de Servicios Generales Bursátiles (SGB), afirmó que su recomendación busca equilibrar la necesidad de liquidez a corto plazo –entre 6 y 12 meses–, con el logro de un nivel de rentabilidad promedio, a bajo riesgo. Dijo además que para su respuesta solo consideró opciones de renta fija, porque “el cliente espera en un determinado momento poder realizar un reporto, y los costos con este tipo de título son más bajos que con acciones”. La mezcla recomendada incluye: un 40 por ciento en notas de crédito del Tesoro Público (NCTP), un papel del gobierno de El Salvador (GOES), con rendimiento bruto del 6 por ciento y un plazo de 180 días; el 35 por ciento en Letes (Letras del Tesoro), títulos de crédito a corto plazo, emitidos también por el GOES, con rendimiento bruto del 5,96 por ciento y a un plazo de 264 días, y un 25 por ciento en su producto corporativo de administración de cartera (similar a un fondo mutuo), que está estructurado casi en partes iguales entre papeles de compañías reconocidas y papeles del sector público, y cuenta con un rendimiento bruto del 5.88 por ciento y total liquidez. Con esta mezcla, anticipó un retorno ponderado del 5.99 por ciento. Alrededor del Estado Adonías Palacios, gerente de Inversiones de Invernic S.A., previo a su opinión sobre el caso, dio un panorama positivo para las inversiones en su país. Nicaragua, en términos macroeconómicos, va por buen camino, las exportaciones crecieron en 2006 entre un 23 por ciento y un 25 por ciento respecto a 2005, la inflación de enero a octubre disminuyó en un 2.6 por ciento en relación con el mismo período de 2005 y las reservas internacionales a noviembre de 2006 aumentaron un 20 por ciento respecto de 2005, dijo citando cifras del Banco Central. Resaltó, además, como hechos positivos, la conclusión exitosa del programa vigente con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la adquisición del control de Banco de Finanzas por parte del panameño Grupo ASSA. Con respecto al caso, su primera opción, dirigida a un perfil conservador, es invertir en reportos en la Bolsa de Valores de Nicaragua (BVN), con garantía de bonos soberanos del gobierno nicaragüense, específicamente bonos de pago por indemnización (BPI), que a su juicio ofrecen muy buena cobertura y un rendimiento que podría oscilar entre el 12.5 por ciento y el 13.5 por ciento anual. Su segunda opción, para un perfil de riesgo más alto, es comprar en el mercado secundario de la BVN bonos de pago por indemnización y venderlos al final de 2007. Dependiendo de la evolución del precio, los rendimientos podrían estar entre un 7.50 por ciento, en un escenario de precio bajo, hasta un 29.52 por ciento en un improbable –pero no imposible– escenario de precio alto. Palacios consideró que los BPI permiten en cualquier momento captar hasta el 74 por ciento de la inversión, vía reporto en bolsa, lo que posibilitaría atender necesidades puntuales de liquidez. Los BPI constituyen un instrumento de deuda pública de largo plazo. Surgieron a raíz del reconocimiento del Estado nicaragüense de su obligación de indemnizar a los expropiados de la década de 1980. Este papel, después de su primera emisión, se ha sofisticado en su forma, hasta alcanzar un estándar (certificados BPI), que facilita su negociación en bolsa. Perspectiva más amplia Andrés Zúñiga, gerente general de Interbolsa en Panamá, destacó que 2007 será un año con mayor estabilidad política en Latinoamérica y excelentes perspectivas financieras. Vio oportunidades en el mercado de renta fija de Panamá y en los accionarios de Colombia y Venezuela. Para el primero, expresó que la creciente necesidad de financiamiento que experimentan los sectores privado y público panameños posiblemente presionarán las tasas de interés al alza, con lo que se generarán oportunidades para los inversionistas de capital. Resaltó que este fenómeno ya se está observando en las tasas de los Depósitos a Término Fijo (DTF), que se encuentran en sus máximos recientes. Del mercado accionario colombiano explicó que su consolidación y las perspectivas de buenas utilidades de las compañías del sector real, como son las fábricas de cemento y la industria de alimentos, hacen de 2007 un año prometedor. En cuanto a Venezuela, aseveró que si bien con la reelección del presidente Hugo Chávez no se esperan mayores cambios financieros, el aumento de los precios del petróleo y su efecto tardío sobre su economía hacen prever un crecimiento en la capacidad de compra de los venezolanos y, derivado de ello, de las utilidades de sus principales compañías. Concluyó que hechos como el proyecto de ampliación del Canal de Panamá, la construcción del muro fronterizo entre Estados Unidos y México, la creciente demanda de automóviles y el boom de la construcción en China van a aumentar la demanda de bienes como el hierro y el acero, lo que permitirá tomar utilidades de contratos de futuros en estos y otros commodities. La estrategia de inversión que recomendó se centró en aprovechar las oportunidades de valoración que existen todavía en el mercado de renta variable en Colombia y Venezuela, y los bonos corporativos en Panamá, así como aprovechar la debilidad en el dólar y el comportamiento favorable de los commodities citados. Después de las caídas de precios durante el primer semestre del 2006 “tanto en nuestro recomendado regional, Colombia, como en Wall Street, el comportamiento del mercado en el segundo semestre y los resultados esperados de las empresas listadas” avizoran oportunidades de inversión interesantes. Para aquellos que buscan un poco más de rentabilidad, sugirió disminuir la participación de los bonos corporativos y sustituirla por futuros en commodities, como el acero, el hierro y el níquel. Su respuesta al caso concreto fue mezclada: el 55 por ciento en renta fija (10 por ciento gobierno, 20 por ciento corporativa AA+ y 25 por ciento corporativa AAA), un 20 por ciento en acciones de empresas colombianas, un 20 por ciento en notas estructuradas y un 5 por ciento en recursos a la vista. Fondos mutuos Álvaro Camacho, gerente de la sociedad administradora de fondos de inversión del Banco de Costa Rica, destacó la incidencia del éxito de la estrategia –y disciplina fiscal– del Ministerio de Hacienda de su país, que le permitió en subastas recientes colocar con rendimientos más bajos de los pagados para series con vencimientos similares. Asimismo, mencionó el nuevo modelo de fijación del tipo de cambio, que amplió el margen de maniobra del emisor en política monetaria y cambió la expectativa sobre la inflación y la devaluación del colón, lo que estimula una caída en la tasa de interés de corto plazo. Además, la expectativa de que el buen desempeño del país en cuanto a crecimiento económico continúe en 2007 “favorece las decisiones de inversión”. Por lo tanto, en su opinión es “difícil” invertir con expectativas de aumento en las tasas de interés local. Ante la menor exigencia del Banco Central y del Ministerio de Hacienda –los principales emisores–, de acudir al mercado de capitales, es más probable un comportamiento alcista de los bonos en el mercado local, tanto en dólares como en colones. En el plano internacional citó la decisión de la FED de mantener sin cambios su tasa activa interbancaria, y manifestó que la situación de la economía estadounidense augura que no se esperen aumentos, por lo que descartó presiones sobre la tasa de interés interna. Explicó que la baja en el precio internacional del petróleo representará reducciones en los costos operativos y financieros de las empresas, lo que se traduce en expectativas de mayor crecimiento económico a escala nacional e internacional. Acerca del caso, Camacho ofreció dos opciones. La primera, adquirir cuotas de participación en fondos inmobiliarios. Aunque se trata de instrumentos de mayor plazo, sus rendimientos son muy estables y tienen alta liquidez, lo que facilitaría a la empresa salir de su posición al finalizar 2007. La segunda consiste en comprar cuotas de participación en fondos de inversión de ingreso o crecimiento. Argumentó que ante la expectativa de tasas de interés bajas, el precio de los títulos valores en el mercado secundario debería aumentar. En esta alternativa, las ganancias derivarían del aumento en el precio de los valores que integran sus carteras. Agregar comentario: |
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