Ayer, en el debate contra el ex superintendente, Marco Tulio Abadío, el Tribunal Quinto de Sentencia escuchó la declaración de cuatro trabajadores de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), quienes indicaron que de la mercadería adquirida por las ex autoridades, solo vieron documentos donde constaba el supuesto ingreso de los insumos.
“Nosotros fuimos informados por nuestro jefe inmediato, Amílcar Morales, que el 31 de diciembre de 2003 debíamos estar en la bodega para ingresar al sistema informático, los insumos que se habían adquirido. Parte de la mercadería era para Comunicación Social (de la SAT), de donde se informaba que ya se había recibido”, dijo Diego Francisco Chacón, auxiliar de la bodega de la SAT.
Por su parte, el empleado de bodega, Milton Carrillo, refirió que físicamente no habían recibido nada el 31 de diciembre en la despensa del ente recaudador de impuestos, pues todo era en base a papeles que eran enviados por el Departamento de Compras. Además, parte de la mercancía comprada, que consistía en afiches, hojas impresas y trifoliares, fue entregada directamente al área de Comunicación Social.
Juan Ramírez, uno de los bodegueros que se encargaba de recibir mercadería, recordó que a finales de 2003 no ingresó producto alguno al almacén.
Abadío, sus hijos, Junior y Byron, y cuatro personas más son señaladas por la Fiscalía de haber realizado adquisiciones por Q24.15 millones de la SAT, dinero que habría sido trasladado a las empresas vinculadas a los Abadío.
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